• Caracas (Venezuela)

Luis González del Castillo

Al instante

¿Gusanos, bachacos, o trabajadores?

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Se dice popularmente que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Y tal parece nuestro caso, ahora cuando ante la evidente realidad histórica del fracaso del modelo económico cubano nos empeñamos insistiendo en seguirlo.

La cosa no se ha quedado solo en tomar tal o cual receta del manejo de la economía, u otra indicación para la organización social, sino lo más grave es que la receta se copia sin disimulo y sin criterios propios, como algo providencial y maravilloso, “para llevarnos al mar de la felicidad”, como diría el antecesor capitán que nos legó tal rumbo de navegación.

En un futuro no muy lejano se estudiará en las escuelas de economía y política del mundo esta piedra del mal ejemplo venezolano, cuando se discuta sobre marxismo, se revise a Adam Smith, o a tantos otros… Más que ello, seguramente se estudiará desde la óptica de los magos, o quizás de los más sonados casos de robo, como los que se presentan en las películas detectivescas, tratando de entender cómo hicieron desaparecer tan inmensa riqueza que entró a la economía venezolana, por exportaciones petroleras, en la década 2002-2012.

Pero más allá del tema de destrucción de la economía venezolana, el intento persistente por trastocar la voluntad libertaria de un otrora pueblo dicharachero y sonriente, por uno obediente y atemorizado, frente al poder militar y paramilitar, utilizado para amedrentar el descontento y su libre manifestación es inaceptable. La transformación del gobernante en juez que califica y descalifica al ciudadano, como diciéndole gusano, que fue el caso del mal ejemplo castrista, que dio como trato al que queriendo un mejor destino para su vida y su familia huyó de su isla amada de Cuba. Hoy Raúl Castro inició un viraje frente al futuro, esa es la responsabilidad y soledad del estadista. Ese su mando sobre el timón.

Hoy en nuestra Venezuela se induce a que todos seamos “bachaqueros”. Un albañil de la construcción, por ejemplo, que gane entre 4.000 y 5.000 bolívares por su semana de trabajo, está tentado a dejar el cepillo y la cuchara y dedicar esos 5.000 bolívares a comprar para la reventa, con lo cual seguramente sacará otros 5.000. A la semana siguiente de pronto se podría encontrar “bachaqueando” en lugar de moviendo la mezcla para construir…

Es tiempo de dejar ese sistema de mediatizar el trabajo, y al trabajador, como fórmula de adhesión de la voluntad de este para con el gobierno. Es tiempo de superar el estatismo totalitario como mala idea. Es tiempo de cambiar el rumbo, antes que abandonar nuestro barco llamado Venezuela, y de que sigan tantos jóvenes y familias separadas por dejar atrás el sueño de vivir en una Venezuela productiva y sana para todos. Vivir en una economía social de mercado es posible. El socialismo noruego, sueco, son otros ejemplos, dentro de la idea del Estado de Bienestar, como búsqueda del socialismo democrático y de la libertad. Esto es democracia perfectible. Esto es cristiano, para aquellos que abrazamos con infinita gracia esa fe, pero también para todo hombre justo que abrace cualquier otra. Es revolucionario para todos aquellos que anhelamos la prosperidad compartida, la paz social, el amor entre hermanos. En una palabra una verdadera revolución del amor.

En este Día del Trabajador, cuando las luchas de los hombres por defender un sano equilibrio entre la producción, la productividad y la justicia social sea el rumbo que marque los años por venir, y hacia una Venezuela mejor, levanto mi voz junto a ellos, los trabajadores que siguen luchando dignamente por el respeto a las libertades democráticas y por los derechos de todas y todos los trabajadores del mundo.

 

Correo electrónico: fundacionvenezuelasigloxxi@gmail.com

Twitter @gonzalezdelcas