• Caracas (Venezuela)

Luis González del Castillo

Al instante

Fuerza Armada, doctrina y libertad

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Solemos decir, todos aquellos que somos creyentes, que “los tiempos de Dios son perfectos”. En uno de mis anteriores artículos, escrito a comienzos de año (Variable tiempo. Web. El Nacional, 15/01/2015, opinión Luis González del Castillo) establecía lo que para toda la mayoría de nuestra nación se ha hecho patéticamente evidente:

“Ahora la variable tiempo nos reclama asumir, con el carácter necesario y a costa de riesgos y amenazas, el dar respuesta oportuna e inequívoca a nuestra Venezuela, que no merece más continuar en esta sinrazón de un estamento político pésimo en el gobierno y del deleznable oportunismo de una pequeña porción, dentro de la llamada oposición. Ambos pequeñísimos grupos frente al interés colectivo de la gran mayoría de venezolanas y venezolanos honestos. Esta camarilla ha actuado a sus anchas, manipulando lo que resta de instituciones construidas en solo cuatro décadas del esfuerzo democrático anterior, con fallas sí, pero enfrentando grandes peligros como la subversión, intentos de golpes como el Carupanazo y el Porteñazo durante la incomprensión de aquellos años iniciales, creando la pacificación y la oportunidad para la alternancia y la perfectibilidad de la democracia en pluralidad”.

Es curioso observar también ahora, en esta lluviosa semana de fin de octubre y  que comienza con este domingo 1° de noviembre, algo así como más que el principio del fin del año, el principio del fin de algo relevante en nuestro tiempo, en nuestro país, en nuestras vidas. Algo que depende realmente de nosotros mismos: ¡nuestra libertad para elegir conscientemente!

La oportunidad de rescate de nuestra democracia, como doctrina universalmente aceptada hoy en el mundo, nos convoca a todo el pueblo venezolano en este fin de año, pasados largos diecisiete desde aquel diciembre de 1998, no solo a votar sino a elegir las diputadas y diputados a una nueva Asamblea Nacional. Ese parlamento habrá de lidiar con grandes amenazas y provocaciones, durante el indispensable tránsito hacia la restitución de la democracia. Perdida entre tantos discursos grandilocuentes de patrioterismo barato, y bajo el envoltorio de billones de petrodólares robados o malversados a nuestra república, se nos ha colocado socio-económica y políticamente frente a un peligroso precipicio de mayor violencia y debacle, a la ya actualmente existente.

Nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana está también frente a la necesidad imperiosa de reencontrarse consigo misma para, además de sus miembros ejercer el derecho de escoger libremente entre candidatas y candidatos del circuito y circunscripción donde les corresponda sufragar, asumir su deber doctrinario de defender la Constitución, y por tanto junto al pueblo defender su soberanía insoslayable. Más allá de presiones y manipulaciones, la Fuerza Armada de Venezuela tiene el compromiso histórico con la auténtica doctrina bolivariana de “usando su espada para defender las garantías sociales”, usarla por tanto para defender la soberanía popular (El Libertador. Última proclama en Santa Marta, Colombia. 10 de diciembre de 1830. Augusto Mijares. 1987. Academia Nacional de la Historia. Ediciones de la Presidencia de la República. Pág. 559. Caracas).

La doctrina cubano-castrista que invadió nuestra patria bolivariana con la ayuda de “patriotas cooperantes”, no ha sido, no es, ni será nunca, representativa de nuestra auténtica doctrina bolivariana. Bolívar en Angostura nos dice: “Señor… Dichoso el ciudadano que bajo el escudo de las armas bajo su mando ha convocado la soberanía nacional para que ejerza su voluntad absoluta. Yo me cuento entre los seres más favorecidos de la Divina Providencia, ya que he tenido el honor de reunir a los representantes del pueblo de Venezuela en este augusto Congreso, fuente de la autoridad legítima, depósito de la voluntad soberana y árbitro del destino de la nación”. (El Libertador y la Constitución de Angostura de 1819. Publicaciones del Congreso de la República 1969. Pág., 41. Caracas).

Bajo el dominio de un partido único, y la opresión de la policía política castrista, el derecho a la disidencia no se practicó en Cuba desde la llegada misma, a esa isla, de la dictadura en 1959. Por lo tanto, hermanos de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana, les exhorto a que acompañemos al pueblo venezolano el 6 de diciembre en el rescate de su soberanía. Como pacto verdadero, sin necesidad de firmar lo que ya está escrito en la Constitución a la que una vez quisieron caricaturizar llamándola la bicha, ahora es motivo de inspiración doctrinaria para acompañar así a nuestra vocera y candidata por el Distrito Capital Berenice Gómez con nuestro Plan B, o Plan Bicha; es decir, el ¡plan constitucional de rescate de nuestra democracia y de nuestra libertad!

 

fundacionvenezuelasigloxxi@gmail.com

@gonzalezdelcas