• Caracas (Venezuela)

Luis González del Castillo

Al instante

Castro, Miquilena y los mentores…

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Es realmente importante, de cara a la reconstrucción futura de nuestras instituciones democráticas, preguntarnos qué nos pasó en Venezuela y la relación de ello con la determinante, más que influencia, intervención de Fidel Castro en la vida de nuestro país. Creo que tuve ocasión de comentar, en algún artículo anterior, que a finales de los años noventa realizaba posgrado en Ciencia Política de la Universidad Simón Bolívar donde pude conocer varios compañeros del mismo, como al propio Chávez Frías, que luego fueron protagonistas de los hechos del intento de golpe de Estado de comienzos de 1992.

La nueva irrupción en el escenario político público de un grupo de oficiales golpistas, principalmente del ejercito en el primer intento del 4 de febrero del año 1992, y luego, el 27 noviembre, golpistas de la Aviación y de la Armada, reflejó la no superada realidad del militarismo dentro de nuestro proceso político, como nefasta fórmula de buscar la toma del poder, en nuestra historia republicana. Ahora cabe preguntarnos: ¿cuál relación tienen estos hechos con la historia del castrismo comunista de la isla caribeña? Así como el grupo militar sedicioso del 4 de febrero estuvo varios años preparando su intervención en la vida política venezolana, la versión castrista del comunismo marxista había mantenido su esfuerzo de adoctrinamiento de nuestras juventudes criollas, bajo el influjo inmutable de varios iconos fallecidos de la guerra de guerrillas de los años 60, como Ernesto Guevara y Camilo Cienfuegos, para deslumbrar, con los sentimientos de búsqueda de la justicia social frente a la pobreza, a miles de jóvenes del mundo latinoamericano.

La reciente muerte de Luis Miquilena a sus 97 años seguida de la del dictador Fidel Castro a sus 90, nos mueve a la inquietud, más que por razones intelectuales por razones vitales, de analizar la necesidad de superación de viejos fantasmas de modelos de Estado, y de sus viejas prácticas políticas autoritarias, para construir, como hemos dicho al inicio de estas reflexiones, una oportunidad de país realmente democrático y moderno.

Ese reanálisis de la experiencia ya vivida, y sufrida, del experimento del socialismo comunista del siglo XXI de estos años es indispensable para establecer una estrategia de formación integral, desde la bases de nuestra sociedad, de niños y jóvenes, para establecer nuevos ideales, nuevos paradigmas, con nuevos mentores, para rescatar así el valor de nuestra identidad de lucha democrática desde principios del siglo XX frente a la dictadura gomecista hasta hoy. Debemos desarrollar nuevos propuestas de porvenir para la patria histórica de Miranda, Bolívar, Bello, Rodríguez, Sucre; así también como la patria de Alberto Carnevalli, Leonardo Ruiz Pineda, Rómulo Betancourt, Rafael Caldera, Jóvito Villalba, Pompeyo Márquez, entre muchos otros…

Termino invitándolos a hacernos una pregunta que podría ser frustrante o quizás inicio de cómo iniciar la reflexión de búsqueda del cambio: ¿qué hubiera pasado en Venezuela si en lugar de Chávez Frías escoger como su mentor a Fidel Castro hubiera mantenido a Luis Miquilena, o haber escogido otro paradigma como Uslar Pietri por ejemplo? Por ello es menester volver sobre las mentes de los jóvenes para construir la patria.

 

fundacionvenezuelasigloxxi@gmail.com