• Caracas (Venezuela)

Luis González del Castillo

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Luis González del Castillo

Bolívar, asesino del presente y del futuro

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El domingo 23 de marzo de 2014 asistimos a una misa en la Catedral de Caracas, a la que convocamos en honor a la Virgen de Betania, Madre reconciliadora de todos los pueblos: por la libertad, la reconciliación y la paz en toda Venezuela. Se cumplían 30 años desde aquel 25 de marzo de 1984, cuando se le apareció en Finca Betania a María Esperanza y a 150 personas más. La Iglesia Católica aprobó tales apariciones en el hermoso lugar, adyacente a la población de Cúa, estado Miranda, en 1987.

Dolorosamente, aquel domingo 23 de marzo de 2014 sucedían, en el municipio Guaicaipuro del estado Miranda, disparos que resonarán por siempre en los oídos del corazón de miles de sordos que podían escuchar, de manos de la amorosa tarea de lenguaje de señas que Adriana Urquiola realizaba, durante los noticieros de la televisora Venevisión.

Luego de la liturgia, oficiada por monseñor Juan Carlos Silva, párroco de la Catedral de Caracas, frente a la plaza de nuestro Libertador Simón Bolívar, se nos permitió decir el poema “Reflexiones del Sermón de la Montaña” del mentor de nuestra fundación Venezuela Siglo XXI: Néstor González del Castillo Heinemann. En una de sus partes, dicho poema reza: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán satisfechos” (Mateo 5, 1-12): “Los que ansían el bien de sus hermanos; y sufren ante el dolo y la injusticia, verán reconocidos sus derechos, en días venturosos y cercanos” (González del Castillo, poemario Vorágine y remanso. Pág. 57).

Nuestro señor Jesucristo, como hijo de Dios, nos enseñó a perdonar al pecador y a repudiar al pecado. Como comandante eterno en nuestras vidas nos recuerda que existe otro Bolívar, cuya libertad tiene responsables de lo que ocurrió posteriormente, cuando al disparar el arma de fuego que negligentes funcionarios de gobierno permitieron nuevamente estuviera en manos de ese otro Bolívar: el Jonny, diera en la humanidad de Adriana Urquiola. A esta mujer venezolana, preñada de una niña y de miles de sueños, le fue arrebatado el derecho de vivir junto a la alegría de su madre y abuela, la de su joven esposo, su familia y la de todos sus amigos.

Recientemente también dispararon, en la autopista de Coche, a una familia y asesinaron a otra venezolana embarazada. Así se nos va la verdadera riqueza de la nación.

Preguntémonos ¿como surgen esos otros Bolívar como este, asesinos del presente y del futuro? ¿Por qué tienen armas de la república? ¿De dónde viene tanto secuestro y asesinato impune? ¿Por qué no ha podido ser capturado este prófugo después de un año? ¿Cómo se permiten amenazar de muerte a la periodista de sucesos del diario 2001 Jenny Oropeza por denunciar esta situación? Darnos la respuesta correcta es hoy día, más que obligado, vital para todos nosotros.