• Caracas (Venezuela)

Luis González de Castillo

Al instante

¿Una unidad perfecta?

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Como sabemos este domingo el PSUV y sus aliados harán elecciones primarias para seleccionar sus candidatos a diputados a la Asamblea Nacional. Por otra parte, hemos conocido el desempeño de la llamada Mesa de la Unidad Democrática para seleccionar sus candidatos: por primarias en una porción de un tercio aproximadamente y el resto en negociaciones entre los participantes de dicha coalición. No debemos entonces dejar pasar la ocasión para puntualizar algunos aspectos que consideramos claves al respecto.

Realizar primarias, como método democrático de escogencia de candidatos de las organizaciones políticas, y/o de sus directivos, es sin duda un avance, una conquista de la sociedad. Como lo fue en su momento el voto directo y secreto, luego el voto de la mujer y más recientemente el voto militar (guardando la distancia de la afiliación partidista). En tal sentido una de estas ejecutorias relevantes entre los nuevos partidos existentes la realizó Voluntad Popular, cuando escogió por primarias, a nivel nacional, sus autoridades internas, superando así la escogencia mediante las acostumbradas convenciones y los tristemente recordados maletinazos.

Las limitaciones que tengamos, o que nos dejemos imponer por el entorno, a la hora de desarrollar un proyecto humano de cualquier naturaleza, tendrá consecuencias, sin lugar a dudas, en los alcances de una mayor o menor perfectibilidad en los logros que serán,  más tarde o más temprano, verificados. Los que se consideran a sí mismos accionistas mayoritarios en los partidos existentes, en lugar de líderes genuinos de los mismos, deben reflexionar sobre cuál es el ulterior producto que podrán obtener, más allá por supuesto de porciones inmediatas de poder. ¿O Será el poder por el poder mismo?

La democracia, como valor universalmente aceptado, es sin lugar a dudas una de las grandes conquistas del siglo XX. En nuestro caso venezolano, como lo testimonió nuestro recordado historiador Manuel Caballero en presentación del libro La cosa humana, de nuestro muy apreciado Marco Negrón, la democracia, la civilidad, la  paz, fueron inmensos avances democráticos en nuestra Venezuela del siglo XX.

Hoy, que nuestros conciudadanos dedicados al activismo político nos entregan, hasta este momento, sus modalidades de solución de cómo escoger sus candidatos, mediante deliberaciones y negociaciones, o mediante primarias, debo señalarles que vistos los resultados estos dibujan la huella de cuáles han sido, por necesidad de sus protagonistas, los criterios de naturaleza fundamentalmente de clientela partidista, versus otros que pudieran haber tenido mayor ponderación del interés nacional: la democracia directa, la representatividad regional, el vínculo de los candidatos para con su circunscripción y con los electores.

Albert Einstein, decía que no se puede pretender obtener resultados distintos si siempre se actúa de la misma manera. Seguramente algunos replicarán que este señor era un científico y no un político. Otros dirán que no se puede obtener una unidad perfecta a la hora de conciliar tan distintos intereses partidistas. Yo les replico que la única unidad perfecta que considero viable vendrá desde las propias bases de la sociedad patriótica venezolana, cuando esta sea realmente consultada. Ella abrazará los anhelos de hermanos que, habiendo estado en cualesquiera posiciones pasadas, pero con lealtad a una causa que consideraron de buena fe era justa, terminarán por entender que una unidad superior del país es no solo necesaria sino indispensable.

Esa unidad es la que debe venir después de que el país supere por sus propios medios y experiencias, como podrían ser las próximas parlamentarias, tanta mediocridad. Como dijo Abraham Lincoln, XVI presidente norteamericano: “Una casa dividida contra sí misma no puede levantarse” (A house divided against itself can not stand up). La unidad perfecta seguramente no existirá nunca, pero con el pensamiento y ejemplo de Bolívar debemos sostener siempre  que: “Cuando cesen los partidos…”, de pensar primero en su interés particular por encima de principios fundamentales de una verdadera sociedad democrática, habremos alcanzado esa unidad nacional cuasi perfecta y deliciosamente humana que nos urge.

 

Gonzalezdelcas

fundacionvenezuelasigloxxi gmail.com