• Caracas (Venezuela)

Luis González de Castillo

Al instante

La traición

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Sale a escena y se auto erige en el gendarme necesario de una revolución que ya no la sostiene la borrachera de los altos precios petroleros (¿cómo lo describiría Maiz Vallenilla?). La corrupción, el despilfarro y los obscenos regalos a países de la región, para comprar voluntades de apoyo de sus gobiernos, no son ahora suficientes. El pueblo ha despertado a la realidad de una traición, bien orquestada cierto, desde tiempos previos a aquella visita del Chávez promesa, a la Cuba subyugada por la dictadura castrista. Eso no era lo que anhelaba el pueblo venezolano para si. El mismo pueblo que sintió como un acto de insurrección legítimo, el que unos jóvenes militares se alzarán aquel 4 de febrero de 1992, bajo la bandera principal de la honestidad, el amor a la patria venezolana, y a su historia gloriosa de libertad. Se hablaba de crear una auténtica democracia. Hasta se nos habló de la búsqueda de una “tercera vía a lo Tony Blair”.

Soy un hombre libre, gracias a la enseñanza en mi hogar, y a esa, tan vilipendiada por ustedes,Venezuela de la cuarta república que heredé de honorables luchadores demócratas que nos antecedieron. Fui formado para pensar libremente. Nada ni nadie puede hacer nada en contra de eso. Aunque mandes a tus esbirros a encarcelarme, no podrán detenerme. Ni aún provocando la muerte física de mi cuerpo detendrán el avance de la energía del amor auténtico que siento por mi nación, su territorio, nuestra Venezuela toda. Este espíritu no morirá jamás. El auténtico espíritu mirandino y bolivariano está sembrado en mi alma.

Por ello, y por mucho más, escribo libremente en este diario. Gracias precisamente al legado que hemos recibido de nuestros antepasados (tal es el caso del editor, a quien también persigues). Contra ello, ni tus presiones, ni tus cobardes persecuciones, ni atropellos, conseguirán reducir mi libertad, porque ella viene de adentro. Viene desde lo más profundo del amor cristiano por el prójimo, al que ustedes humillan con larguísimas colas para proveer alimentos a sus familias, día a día.. Mientras tanto tú, con tu mazo troglodita dando, usas los medios de comunicación del Estado como tu propiedad particular.  Hoy nuevamente amenazas con cobardía, rodeado de miembros de nuestras Fuerzas Armadas Nacionales, a las que desnaturalizas como esencia del Estado democrático. Seguramente en parte por  tu ignorancia, y otra seguramente porque ya no te importa para nada ese significado de la condición apartidista de ellas. Tampoco la condición de existencia de un Comandante en Jefe de éstas, que debería impedirlo,  y  asumir ser el presidente de todos los venezolanos, respetando el parlamento. Pero ya es demasiado tarde. Ya lo sabemos todos. No intentes simular el auto golpe para encubrir ésta y muchas otras verdades que saldrán a la luz.

Tu traición ya está develada. No intentes disimular más tus reales ambiciones de poder. El pueblo venezolano, con voto libre, ordenó el cambio, y el cambio se hará inexorablemente. Pero no será con tus armas de amenazas de muerte y persecución, sino con las armas de la razón del pueblo, el cual decidió el pasado diciembre nombrar un nuevo poder parlamentario democrático, frente al continuismo comunista gobernado desde La Habana castrista; la cual por cierto ha sido su centro de inteligencia desde que se inició esta traición y ya inició su propio proceso de cambios. ¡Vaya paroxismo!

Quien escribe esto, lo hace a modo de pública denuncia de una campaña de amedrentamiento para acallar mi voz, nuestras voces de inquebrantable compromiso con la democracia: para la libertad, la reconciliación y la paz, de todo nuestro pueblo venezolano. Según mi anterior artículo, publicado en este diario (“Llegó la hora del 19 de abril”, 8/4/2016) expresé mi dolor por la corrupción presente en el alto mando de nuestras Fuerzas Armadas Nacionales, reiterando mi expresión, firme, plena de esperanza en su mayoría honesta y libertaria, y en todo el pueblo venezolano, que con su ejemplo histórico del día 19 de abril de 1810, usando los medios de que dispuso en ese tiempo, ventiló de viva voz y a plena plaza pública, la verdad y la exigencia del cambio, frente a la esclavitud colonial que lo asfixiaba.

 Si, como lo entendí del mensaje que se me mandó, ese pasado 8 de abril  yo reingresé a mi patria; de la cual me ausenté, brevemente por razones familiares , aquí estoy nuevamente presente. Como es menester de los esbirros, para hacernos huir, amenazan personas, familiares y allegados. Se encarcelan oficiales, para infundirles temor a los otros. Se intenta  acallar la legítima protesta popular contra la corrupción, el contrabando de extracción,  el narcotráfico, el secuestro y el asesinato diario. La subsistencia por la falla en la dotación de medicamentos y asistencia médica adecuada, el hambre del pueblo por la carestía de la vida, su sufrimiento en dichas interminables colas para intentar conseguir el alimento, son formas todas de violencia que  aniquilan la libertad  y la oportunidad de una vida en paz. ¡Todo ello demuestra que tu traición se ha consumado!