• Caracas (Venezuela)

Luis González de Castillo

Al instante

¡La renuncia!

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¡He renunciado a ti, no era posible!... Así repetía mi madre la estrofa del verso cuando, en un tono de burla hacia sí misma, solía capear el temporal de algo que no le salía bien. A mi venezolanísima madre le han gustado siempre esas generaciones de poetas latinoamericanos, como Amado Nervo, de México (1870-1919), el nicaragüense Rubén Darío (1867-1916) y especialmente nuestro Andrés Eloy Blanco (1896-1955), además de papá ¡por supuesto!… Esa suerte de auto chalequeo irónico que se profería mi madre, de lo que hoy, con toque idiomático anglosajón, es conocido también en Venezuela como “el bullying”, lo hacía más bien para reírse y relajarse. De esta forma, esto fue para mí un aprendizaje de sabiduría que jamás olvidaré, ¡porque es infinitamente mejor burlarse de sí mismo, que burlarse de los demás!

Tuve esa fortuna de nacer en un hogar con padre poeta y madre que no se quedaba atrás en ese amor a tan especial y profunda manera de expresión humana. Los poetas, sin duda, tienen un modo “extra sensible” de asimilar las cosas que se van viviendo día a día. Por ello, buscando la sana distracción ante estos tiempos tan turbulentos que sufrimos, me decidí a seguir al pie la “Copa Centenaria América” de fútbol. Así, con los resultados obtenidos cuando falla un penalty Venezuela frente a Argentina (iba el juego 2-0 al momento) perdió finalmente 4-1, recordé a mi madre diciendo la frase: ¡he renunciado a ti, no era posible!… Pero la cosa no terminó allí. En la final de dicha Copa, el propio Leonel Messi, ¡el más grande!, en la resolución por penales del juego contra Chile ¡falla el disparo! Con cuatro ocasiones buscando el campeonato pierden una vez más por tan decisivo penal, y así se mueve a presentar su renuncia a la selección Argentina: “He renunciado a ti, no era posible”… En un mundo, sin duda, distinto al nuestro, que al parecer practica más la responsabilidad de lo que la practicamos últimamente nosotros en la “Venezuela del socialismo del siglo XXI”, todos los actores consideran la alternativa de la renuncia frente a su fracaso o desacuerdo insalvable, en cualquier actividad en que se manejen, como hace el primer ministro David Cameron frente al referéndum que aprobó la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, otro ejemplo.

Sin embargo, en las mentes de los enchufados gobernantes venezolanos seguir burlándose del pueblo es la primera y “normal” alternativa que manejan. La saludable expresión entonces: “He renunciado a ti, no era posible…” no parece estar en su vocabulario de seudos-revolucionarios, sino a la hora de pedírsela alegremente a otro sin rendir cuentas, primero de su desempeño y ánimo de respeto por la normas que rigen la vida civilizada entre las naciones y las instituciones. Ni siquiera ahora respetan el someterse al escrutinio del referéndum popular. Este es el caso de la otra Copa América que vivíamos por esos días en la arena política, en escenarios de la Organización de Estados Americanos, OEA. Allí, la enchufada canciller venezolana pedía desvergonzadamente la renuncia al doctor Luis Almagro, secretario general de tal organismo. Sin un mínimo de reflexión sobre la tragedia que la administración gubernamental a la que pertenece, y de la que goza privilegios, viajes, viáticos y sueldos pagados por el pueblo venezolano, afirma que “en Venezuela no hay crisis humanitaria”. Recarga la flamante canciller, con ese bullying, a las madres que con sus niños sufren hambre y enfermedad, por la gravísima escasez de medicinas y alimentos, amén de la inflación que aleja el plato de comida y la salud de nuestros hogares.

¿No sería ya hora de tener un poco de decencia y responsabilidad frente a tanto desastre que se ha ocasionado al pueblo de Bolívar, al cual ustedes, chavistas, nombran y dicen respetar tanto, y podamos escuchar la frase maravillosa de “he renunciado a ti, no era posible…”  de la boca del fracasado gobierno de Maduro para convocar un gobierno de unidad nacional?