• Caracas (Venezuela)

Luis González de Castillo

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Luis González de Castillo

Vivienda, profesores y la polis

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Quiero, con la deferencia que me permite El Nacional, dedicar este artículo al profesor Teodoro Petkoff, venezolano de brillante formación, cuya trayectoria política ha sido ejemplo de coherencia entre su lúcido pensamiento y la dedicación de su vida al propósito trascendente de intentar cristalizar tales ideas.

Venezuela, bajo una condición de petro-Estado (rentista-petrolero), endocéntrico y presidencialista, ha sido gobernada variando entre caudillos militares en el poder, en su mayor porción histórica, a demócratas civiles en solo cuarenta años continuos de instauración democrática. Un siglo de explotación petrolera (1914-2014), por ponderación de su cuasi mono exportación de petróleo, dibujó un país dependiente de este rubro, totalmente distinto a aquel rural y agropecuario que antes éramos (recordemos de anterior artículo mención del pozo Zumaque 1 del 15 de abril de 1914 que anunció la era petrolera en Venezuela.

Sería injusto, además de inexacto históricamente, el no reconocer los esfuerzos de actores académicos y políticos por pensar, investigar y proponer alternativas al modelo de Estado alcanzado, y que hemos cuestionado usando como poderoso referente la vivienda y el hábitat, que se refleja en las ciudades que tenemos. Profesores como Pedro Cunill Grau (venezolano de origen chileno nacido en 1935, doctor en Geografía de la Universidad de Laval en  Quebec, Canadá) nos advertía en aquellos cuadernos Lagoven de la serie Siglo XXI, en 1985: “Este aplastante predominio urbano tendría consecuencias económicas, sociales, políticas y ambientales” (Recursos y territorios de la Venezuela posible, pág. 90 de la citada serie).             

Profesores, exdecanos, investigadores de la Facultad de Arquitectura  y Urbanismo de la UCV, como Leopoldo Olavarría, Alfredo Cilento, o Marcos Negrón (además ameno articulista), nos han subrayado la importancia de nuestras ciudades como recurso de progreso del país. Así lo ha expresado polémicamente este último: “Todo parte de ignorar que el principal recurso con que cuenta la Venezuela de hoy son sus ciudades”… y nos prescribe que “el esfuerzo debe concentrarse al máximo en desarrollar sus potencialidades” (La cosa humana por excelencia. Controversias sobre la ciudad. Fundación para la cultura urbana, Caracas, 2004, pág. 6).

Otra referencia es el estudio Alternativas para la ciudad de Caracas del año 2000, dirigido por nuestro recordado y admirado sociólogo José Agustín Silva Michelena (Centro de Estudios del Desarrollo, Cendes, UCV, 1980). El profesor José Agustín, con su enorme humanidad, sus investigaciones y su posgrado en materia agrícola y desarrollo, en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), con ejemplar humildad nos llamaba “queridos compañeros”, cuando nos exponía trabajos como el mencionado, alertándonos sobre la urgencia del cambio del modelo político centralista-presidencialista venezolano para poder resolver los apremiantes problemas urbanos de Caracas, y del país en general. Lo indispensable del reordenamiento territorial, de su ocupación, para el aprovechamiento integral de nuestros recursos.

El aporte al debate nacional, liderado por el profesor Teodoro Petkoff durante su candidatura en la campaña presidencial de 1983, dio sin duda resultados, cuando el 17 de diciembre de 1984, mediante el decreto 403, el presidente constitucional Jaime Lusinchi crea la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado. Dicha comisión, aunque se llevó todo el resto del periodo presidencial, cumplió entregando el 1° de noviembre de 1988 su informe “Proyecto de Reforma Integral del Estado” (La Reforma del Estado. Proyecto de reforma integral del Estado. Copre. Vol.1 Caracas.1988)

Lo que podemos apreciar, “queridos compañeros”, es que en todas estas referencias se coincide en la necesidad de pensar y repensar juntos nuestras ciudades, nuestro hábitat y viviendas, es decir la polis y por tanto la política. Nuestra forma de vida se ha venido alterando, perdiendo aceleradamente calidad política y por tanto en aspectos cruciales calidad de vida en comunidad, tal como lo pronosticó Pedro Cunill Grau.

Por otra parte, las ciudades alcanzadas hasta ahora son un bien muy preciado, como nos dice Marcos Negrón, y por tanto las debemos rescatar, reconstruir, renovar, para acercarlas a una nueva civilización necesaria para el presente siglo XXI, que avanza vertiginosamente con transformaciones en otras latitudes, en los modos de hábitat, formas de energía, movilidad, comunicaciones, transportes e intercambios.

Claramente fijamos el vínculo entre la organización de la vida y la polis. Las cosas de la ciudad y las cosas de la vida, y por tanto la política. Gracias a aquellos trabajos coordinados por el profesor José Agustín Silva Michelena desde el Cendes, promoviendo el aprovechamiento cabal del territorio, investigando el cómo desarrollar medios tecnológicos y laborales de producción de bienes y servicios, crecimiento económico con desarrollo social integral. Gracias a profesores universitarios y luchadores como Teodoro Petkoff, que difundieron el conocimiento y el debate democrático.

Es imprescindible no ir a la zaga copiando lo que otros desechan. Hay que inventar a partir de la innovación de los más avanzados. Aliarnos con ellos para prosperar y dar a nuestros pueblos de América Latina, comenzando por Venezuela, una esperanza consciente de un Estado democrático competente, que permita alcanzar el bienestar para nuestras naciones.