• Caracas (Venezuela)

Luis González de Castillo

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Guayana Esequiba, unidad superior

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La aprobación por unanimidad, en la Asamblea Nacional, de un acuerdo de respaldo a las acciones del Estado venezolano para la defensa de la integridad de nuestro territorio; así como la designación de la Comisión Nacional de Estado desde Miraflores, con participación de integrantes que difieren de políticas oficialistas en diversos ámbitos pero se unen en este interés común, muestran dos pasos muy importantes en la dirección correcta, iniciando el destrancamiento del juego democrático interno y de la de comunicación necesaria, para atender este delicado tema exterior, para el presente y futuro de toda la nación.

La emergencia en que se había colocado a nuestra República, debida al manejo poco contundente de ciertos de asuntos de vital importancia, y que son insoslayables y de irrenunciable responsabilidad compartida de todos los venezolanos, nos obliga a cohesionarnos frente a esta primera gran campanada, y que podría continuar intentándose con otros aprovechamientos, de los ya obtenidos del pasado reciente por agentes externos que,  como la Exxon Mobil, son pescadores en río revuelto. Esos vienen,  “a por nosotros”  creyéndonos débiles para someternos y tomar sus ventajas y si así se lo permitiésemos repartir ganancias de nuestros territorios y de nuestros recursos, con otros cómplices de conveniencia del momento. Algo así como repartir lo que no es suyo.

Pienso que llegó la hora de la rectificación de todos los venezolanos, comenzando por el Gobierno Nacional. ¡Vamos a actuar con grandeza para entenderlo y para que tengamos claro la indispensable unidad superior frente al tema de nuestra soberanía en Guayana Esequiba! ¡Es tiempo de una Amnistía política a lo interno! Debemos funcionar más y mejor como país unido,  y mucho menos como fracciones que se creen enemigas y se consideran bajo una estúpida idea de guerra interna, mientras nuestros verdaderos enemigos se aprovechan y nos preparan una guerra de verdad a nuestros intereses.

Presidente Nicolás Maduro Moros, en sus manos está la posibilidad cierta de reunir a Venezuela nuevamente. Esa sería una histórica decisión que con valentía nos posibilitaría recomenzar, con gran esfuerzo compartido y arduo seguramente, difícil sin duda, pero que jamás nos arrepentiremos de dar esa batalla moral, formidable, y patriótica, por Venezuela: la unión de todos los venezolanos en torno a nuestra soberanía y otros asuntos de vital interés como la seguridad. Si usted decide hacer lo correcto y pertinente en esta  ventana de oportunidad que se nos abre con esta amenaza  para nuestra República, decretando tal Amnistía Política; más allá de una pocas voces agoreras que podrían existir y otras que solo les importarán sus ambiciones personalistas, el gran país del precursor Miranda, con su brillo internacional por cuatro continentes,  el país de Bolívar Libertador, de Bolívar estadista y visionario, le acompañará.

Nuestro problemas internos y competencia por el poder de gobernar,  que lo debe otorgar y quitar el pueblo a través de los mecanismos constitucionales correctamente aplicados, y que existiendo debemos comprometernos a respetar todos, entonces  no habrá este asunto de vida o muerte para ningún partido venezolano, sino u hecho político natural de la posible alternancia que solo el pueblo con su poder democrático puede dirimir.

Disculpen que para terminar este artículo, más bien suerte de propuesta,  reviva y aluda la experiencia de mi  juramento personal del 17 de diciembre de 2002,  cuando aquel día liberado de una supuesta dirigencia del momento, decidí seguir adelante y, junto a un grupo de mujeres y hombres que me acompaño,  continué nuestra marcha democrática ingresando a nuestro Panteón Nacional. Ya frente al sarcófago de nuestro Libertador prometí trabajar por la unión de todas y todos los venezolanos, sin exclusión ni discriminación de ningún tipo. Por ello le solicito hoy y digo públicamente, a través de El Nacional, que en el presidente está esa posibilidad de dar, con la amnistía, el primero de varios pasos convergentes y seguros, que debemos dar desde todos los sectores de la vida nacional,  para la libertad, la reconciliación y la paz de toda nuestra Venezuela. Ello podría hacer la diferencia entre la tragedia y la vida para nuestro pueblo. Sería un gran homenaje al Libertador Simón Bolívar en los doscientos años de su visionaria Carta de Jamaica y reitero, sería una decisión histórica que usted como presidente tomaría en este muy delicado momento de defensa integral de nuestra ¡Guayana Esequiba: la Unidad Superior!