• Caracas (Venezuela)

Luis González de Castillo

Al instante

¡Good Bye Lenin!

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Alguna vez comenté haber leído en una revista científica frases de una carta que dirigió Albert Einstein a sus “colegas soviéticos (disculpen que no señale en este instante la referencia bibliográfica). En dicha carta Einstein decía, palabras más palabras menos, que para tratar de comprender el punto de vista de su contraparte (los científicos soviéticos) había que tratar de ver al mundo a través de sus ojos.

Pudiera parecer un ejercicio de ingenuidad, a las alturas de la actual caótica situación venezolana, el tratar de comprender las motivaciones que, de buena fe, impulsan a muy minoritarios sectores intelectuales de nuestra sociedad, a continuar apoyando el intento de establecimiento, en nuestro país, de un modelo sociopolítico y económico que ha fracasado en el resto del mundo conocido: el comunismo.

Del discurso pronunciado en el I Congreso de los Consejos de Economía Nacional. 26 de Mayo de 1918) Lenin decía: “Lo único que sabíamos, lo único que nos habían indicado con exactitud los mejores conocedores de la sociedad capitalista, los más grandes cerebros que previeron el desarrollo de esa sociedad, es que la transformación debía seguir, de modo históricamente inevitable, cierta gran línea, que la propiedad privada de los medios de producción estaba condenada por la historia, que reventaría, que los explotadores serían expropiados sin remedio. Todo eso fue establecido con exactitud científica”. (V. I. Lenin. El Socialismo Utópico y el Socialismo Científico. Editorial Progreso. Moscú. Pág. 130).  Como vemos, hace ya casi un siglo pensadores, políticos, filósofos, habían, a partir del marxismo, tratado de preveer, con rigurosidad científica, el modo como se comportaría la sociedad humana en su búsqueda de igualdad, justicia, progreso material y calidad de vida en general, aunada a la que podríamos llamar espiritual o emocional. Sin embargo, la teoría marxista de la historia y de la evolución de la sociedad humana no podría haber previsto, hace más de un siglo, la revolución de la cibernética en los términos actuales, y que va más allá de la propiedad de los medios de producción,  en el manejo de la información y de la sociedad del conocimiento. Es así como a través de sus ciudadanos donde se fundamenta hoy la fortaleza de sus sistemas socioeconómicos, en los países y organizaciones más avanzadas del mundo. La preparación del ser humano, sus fortalezas creativas y el modo como se proporcionan facilidades por parte de los países al sentamiento de tales emprendimientos es lo que hace hoy la diferencia entre pobreza y progreso en cada nación.

La llegada esta semana desde Estados Unidos del crucero Carnival a Cuba, después de más de cincuenta años, junto al desfile de la prestigiosa casa de modas francesa Chanel, nos muestran el contraste en la realidad del avance de la comprensión de una sociedad compleja, que aspira a la justicia social junto a la libertad de pensamiento, creación, inventiva y emprendimiento frente a una Venezuela cada vez más atrapada por el ostracismo. Constaste con el cierre de las plantas de Polar, la principal industria cervecera de 75 años establecida en Venezuela bajo protesta y defensa de sus trabajadores. Satisfacer los cada vez más asombrosos retos de la curiosidad y relacionamiento del ser humano con el ser humano y la naturaleza que nos rodea, entendiendo la diversidad y el respeto o reconocimiento del otro y de nuestro entorno, es una de los más maravillosos desafíos que tenemos por delante para el cambio de la sociedad mundial y la protección de nuestro ecosistema.

En Estados Unidos se avanza desde la finalización de los dos primeros mandatos de un presidente afroamericano, electo y reelecto, hacia la primera mujer a ser electa presidenta de esa gran nación. El surgimiento de una postura de resentimiento y reacción de una parte de lo que se podría llamar el macho alfa frente a la inmigración mundial, y las complejidades de la implantación de una sociedad mundial mas equilibrada, nos  muestra que el cambio realizado en su política exterior, clara y precisa, hacia una sociedad global de búsqueda de respeto y solución de conflictos mediante la negociación y la integración de grandes alianzas, que sin concesiones a las transgresiones a los derechos humanos y el terrorismo, así como a las mafias del narcotráfico, el robo de la propiedad intelectual etc., se combaten desde la posición de la defensa de valores y principios universales como la democracia y la libertad.

En Venezuela, nuestra salida ante al atraso autoritario y estatista establecido, y de las mafias creadas, a partir de la buena, o premeditada mala fe de los que lo han sustentado para su usufructo, requiere de conocimiento científico-político para enfrentar el actual estado de cosas, y nos exige, como sería en una suerte de parangón con la serie CSI (Crimen Scena Investigation) una actuación decidida de coraje, para sin que paguen justos por pecadores, superemos esta situación de secuestro a la que ha sido sometida nuestra nación venezolana.  

En cuanto a las realidades teóricas, rebasadas por los fascinantes avances de los modelos de superación de la pobreza y la construcción de sociedades humanas más libres, sanas, y mucho más felices, éstas, sin dejar de estudiar la historia de cómo hemos llegado hasta aquí, donde se podrán recordar nombres como los de Deng Xiaoping, Mijail Gorbachov, y probablemente hasta el del propio Raúl Castro de continuarse la apertura hacia una Cuba libre, dirán ¡Good Bye Lenin!    

Tuve el privilegio de conocer de niño, gracias a mis padres, a la señora María Esperanza. Ya de adulto, en medio del dolor y de la incertidumbre que atravesé a plena caminata, causado por la violencia del secuestro de un familiar amado, acudí al reencuentro con las bases de eso que afianza en nuestras vidas una razón más allá de la pura razón humana:  la fe.  Ante todo tipo de manifestaciones delictivas que padecemos hoy los venezolanos, las que  se van agudizando cada día más, asfixiando nuestro país, y haciéndolo rehén de mafias incontroladas por el Estado, y que, peor aún, algunas actúan desde el Estado mismo; solo la fe en el porvenir, solo el reencuentro con la esperanza de una Venezuela decente, para todas nuestras familias, y los hijos de nuestros hijos nos puede, y de hecho da fuerzas, para motivar al cambio.

Se nos anuncia, y se muestra en cadena nacional, un acto de conformación de la “Comisión por la Verdad y la Justicia”. Al acto se invitaron diversas personalidades, entre las que destacó el Secretario General de Unasur Ernesto Samper, como sabemos expresidente colombiano, quien tiene harta experiencia en esto de las situaciones de violencia, secuestros, narcotráfico, extorsiones, asesinatos y desaparecidos. La alternativa democrática venezolana decidió no asistir. Ante una agenda preconcebida y sesgada, mediante la misma fórmula de repetición de búsqueda de un efecto mediático, y no de una real comisión de trabajo de soluciones, de alternativa pacífica y democrático-constitucional, el otro actor relevante y legitimado en unas recientes elecciones parlamentarias es soslayado. Se pretende justificar, apenas con una mueca de invitación, lo que es un deber de Estado de trabajar por la unión de todos los venezolanos y de aceptar la voluntad popular y actuar en consecuencia. ¡Es hora repito del 19 de abril! Veámonos en este ejemplo histórico, para consultar al pueblo y acatar su voluntad democrática.

Si por el contrario, en lugar de amenazas y manipulaciones, se actuase con responsabilidad política para convocarnos y evitar una tragedia aún mayor a nuestro pueblo venezolano, muchas mujeres y hombres de buena voluntad, llevados del ejemplo de María Betania, Madre reconciliadora de todos los pueblos, nos sumaríamos de inmediato a un esfuerzo sincero por la esperanza de esa  tierra prometida “de derecho y de justicia” que se promulgó hace dieciséis años, un 24 de marzo del 2000.  Seguramente recomenzando una siembre de niños sanos y felices tendremos la cosecha de seguridad, paz y progreso que anhelamos.