• Caracas (Venezuela)

Luis González de Castillo

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Colas sabrosas y Constitución

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Reflexionar sobre cómo han llegado hasta aquí las cosas, más que una ociosidad de naturaleza intelectual, es un deber ser de las mujeres y hombres que aún nos sentimos responsables por el destino de nuestros hijos y de  nuestra Venezuela. El fallecimiento de pacientes con distintos padecimientos, a causa de no poder seguir cabalmente el protocolo de tratamiento de sus enfermedades deja, en un intento de describirlo al menos, un sentimiento abrumador de dolor, frustración y rabia.

A diario, niños venezolanos están sufriendo por carencia de insumos,  equipamientos, y condiciones en general, para su tratamiento adecuado. El caso de Oliver Sánchez, niño con cáncer que, luego que lo vimos en una protesta con su cartel pidiendo atención, sucumbe ante el feroz enemigo, acá en Caracas, en “El Paraíso”, a pesar del esfuerzo solidario, dentro de la precariedad, por salvarlo. Solidaridad también que sentimos hacia sus padres, familiares directos y allegados, y de todos aquellos que sufren, como en el caso de Oliver, en medio de la sinrazón de esta tragedia en que han metido a nuestro pueblo. ¡Oliver Sánchez es la bofetada que nos debe despertar de esta pesadilla! Dios lo bendice a él y lo recibe en su verdadero paraíso. Cristo nos ilumine a nosotros para encontrar el camino de paz.

No hay pugnas por razones ideológicas que puedan sustentar tal situación. No hay chiste ni comentario destemplado “sobre colas sabrosas” para buscar un medicamento o alimento, que puedan soslayar el dolor de la pérdida diaria de la dignidad y de los derechos sociales básicos de nuestra nación. No hay  régimen que pueda justificar su incapacidad para atender y resolver estas situaciones vitales, ni siquiera mediante el recurso constitucional de decretar el estado de excepción (Art. 337 en nuestra constitución) sin realmente llamar antes a una unidad nacional para transitar el camino salvador hacia medidas urgentes de naturaleza económico-políticas. Dichas medidas comienzan con el establecimiento de un orden confiable, fundamental, eficaz, para abastecer de emergencia en medicinas y alimentos a toda la nación. Luego se podrá iniciar el cambio de  rumbo mediante un nuevo paradigma: un modelo de Estado democrático, política y económicamente viable, realmente de derecho y de justicia, como el prometido y no cumplido. Este socialismo del siglo XXI ha sido un enorme fiasco.

Cuando se argumenta que la abrupta baja de los precios del petróleo es la causa de los males que hoy padece la república, se miente cínicamente al pueblo con constante propaganda. Ésta intenta hacerle creer a las mayorías que son la guerra económica y el imperialismo los responsables de su malestar. Pero todo es inútil, el pueblo sabe, porque la vida enseña, que entre la mala administración y la corrupción se dilapidó la fortuna del tiempo de las ”vacas gordas” , y es a él a quien quieren hacerle pagar ahora el tiempo de las “vacas flacas” con sus bolsillos gordos. El objeto, en nuestra actual constitución, y que nunca más deberemos volver a dejar de hacer cumplir, en ella o en cualquier otra, es el artículo 321, de fácil recordación. Éste representa la petición de reflexión sobre el cómo hemos llegado hasta aquí que hago al inicio de este escrito. ¿Como establecer prioridades: A, B y C en nuestra vida nacional?  El artículo 321 hace patético el desorden administrativo y la responsabilidad que tienen estas dos últimas administraciones, que en verdad son una sola y peor de lo mismo. Dicho articulo reza: “Se establecerá por ley un fondo de estabilización macroeconómica destinado a garantizar la estabilidad de los gastos del Estado en los niveles municipal, regional y nacional, ante las fluctuaciones de los ingresos ordinarios…”

El que desee debatir hoy, y en medio de tan lamentable crisis, sobre ideología, realizando un esfuerzo de abstracción intelectual de otro tipo de reflexión, lo invito con respeto a establecer una agenda primero de unidad nacional para asumir responsabilidades y urgencias, que resuelvan primero la crisis humanitaria  existente en Venezuela. Luego podremos volver como en aquellos tiempos que señala en su selección y prefacio el recordado intelectual Ludovico Silva Michelena: Teoría de la ideología (Editorial Ateneo de Caracas Pág. 145. Caracas 1980): “Qui si convien lasciere ogni sospetto;Ogni vilta convien che qui sia morta” es decir: “Conviene aquí dejar todo recelo y debe aquí morir toda vileza”.