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Luis Giusti

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Luis Giusti

Revolución del "Shale Gas" en USA: Lecciones necesarias

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El extraordinario ritmo y la dimensión de la producción de gas natural en Estados Unidos han sorprendido hasta a los más agudos observadores del mundo de la energía. Apenas en 2005 la producción estaba declinando, y el Departamento de Energía de EEUU pronosticaba que ese país tendría que importar 8 trillones de pies cúbicos –Tcf– por año en 2020, o sea, 26% de su consumo total, para mantenerse en línea con la creciente demanda. Pero la situación ha cambiado como resultado de la revolución del gas no convencional, la cual ha liberado vastas cantidades de gas natural cuya explotación hasta hace poco no era rentable.

Entre 2007 y 2012, la producción de shale gas, o gas de esquistos, aumentó de 1.3 Tcf/año a 8.5 Tcf/año. Actualmente el shale gas representa 35% de la producción total de gas natural en Estados Unidos, y para 2020 aumentará a 50%. La nueva abundancia ha derrumbado los precios del gas natural en EEUU de 13 $/mmBTU en 2008 a 3,80 $/mmBTU actualmente. Los recursos calculados de gas natural en territorio estadounidense han escalado de 1,091 Tcf en 2000 a más 2,300 Tcf, con reservas calculadas en más de 300 Tcf.

Las nuevas tecnologías que se han perfeccionado en la revolución del shale gas en EEUU, tienen el potencial de extenderse más allá de sus fronteras y así incrementar el suministro global de gas natural. Un estudio reciente de la Administración de Información de Energía del DOE, ha concluido que el total global de recursos de shale gas se ubica en 7,299 Tcf –una cifra astronómica comparada con los cálculos hasta hace poco–. El estudio concluye que los recursos de shale gas representan más de 40% del total global de gas natural.

Hasta la fecha la producción de shale gas ha estado limitada a Estados Unidos, aunque otros países están comenzando a explorar sus bases de recursos y a evaluar opciones logísticas, de producción comercial y de políticas. Las implicaciones de la dramática reversión de fortuna en EEUU disparada por el gas no convencional, trascienden el ámbito económico. Sus repercusiones han dado origen a especulación en los mercados de capitales y discusiones en juntas directivas alrededor del mundo, acerca de la capacidad de este nuevo recurso de introducir cambios en la dinámica geopolítica.

Sin embargo, esta revolución apenas está comenzando y los procesos tecnológicos, el desarrollo, las economías y las regulaciones están aún en etapas preliminares. En la medida en que todos esos aspectos se vayan consolidando, sobrevendrán cambios sustanciales en el perfil de producción, el recobro final, y los impactos ambientales y su mitigación. Finalmente, la determinación de los impactos geopolíticos de largo plazo de esta revolución, constituye una tarea difícil e incierta.

Sin embargo, en medio de la incertidumbre un hecho es irrefutable. La revolución del gas no convencional está ejerciendo influencia importante y cambios en la dinámica energética geoestratégica. Contrariamente a lo que se daba por sentado hasta el año 2000, Estados Unidos no será un gran importador de LNG, de tal manera que ese país ha “liberado” grandes cantidades de LNG que irán a otros puertos. De igual manera, el shale gas desplazará importaciones tradicionales de gas natural procedentes de Canadá. Estas circunstancias contribuirán a dinamizar el comercio de gas natural en el hemisferio americano, y darían nueva forma a los contratos internacionales dentro de una tendencia hacia la globalización del mercado. Gazprom, por ejemplo, ha comprendido el impacto que las exportaciones de LNG de EEUU tendrán sobre la hegemonía que ha ejercido por décadas sobre Europa, y EEUU ha comprendido las posibilidades de arbitraje que esas exportaciones tendrán sobre sus precios.

Nadie pone en duda que esta revolución continuará dando nueva forma a los mercados de energía desde América hasta el lejano Oriente. El optimismo y el entusiasmo que ha generado abarcan lo tecnológico, lo estratégico y lo económico. Muchos países ahora sueñan con nuevas posibilidades de descubrir shale gas y fortalecer sus economías emprendiendo nuevos caminos hacia el progreso. Sin embargo, no será fácil replicar la revolución que se vive en Estados Unidos. El factor más importante en el éxito en ese país ha sido el de los derechos sobre las tierras, pues todo ha ocurrido en tierras de privados y no en tierras del gobierno. Adicionalmente, está el avance tecnológico sin par en el campo de la energía que ha caracterizado al gigante del norte, y en tercer lugar en EEUU existe un mercado de capitales sin paralelo en el mundo. Se calcula que en este proceso EEUU lleva una ventaja de 15 años a todos los demás países. Las oportunidades están allí. Se trata de entender el proceso, comprender fortalezas y debilidades, y buscar los esquemas y las alianzas para lograr el éxito que otros están viviendo.