• Caracas (Venezuela)

Luis Chataing

Al instante

Pregunta incómoda

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La semana pasada viajé a Brasil para presentar mi monólogo en Sao Paulo y Río de Janeiro. Como en otras visitas a otros países fui invitado a un programa de televisión, el show se llama The Noite es del formato “late night” similar a los que he conducido en México y Venezuela. El conductor del show se llama Danilo Gentili, el programa se transmite desde los estudios del canal SBT en Sao Paulo, siendo esta una de las dos cadenas de televisión más importantes de Brasil.

Fue emocionante reencontrarme con el proceso de producción de este tipo de shows (en esta ocasión como invitado) y apreciar el despliegue operativo que supone el presupuesto no siempre presente y tan necesario para poner en marcha un espacio como este a la medianoche.

Comenzó la grabación del programa que sería transmitido el martes 5 de mayo de 2015, todos hablaban portugués, pensé que entendería más pero no, no entendía nada, 2 traductores simultáneos hicieron posible el milagro, que yo entendiera al presentador y que él y los 100 asistentes del público, los técnicos, y la banda de músicos me entendieran a mí.

En su introducción Danilo explicó a los televidentes brasileños a quién estaba por entrevistar, mientras yo esperaba detrás de un telón de gamuza rojo muy parecido al que tenía en mi programa Ya es mediodía en China. Llegó el momento, sonaba el tema del programa Chataing TV interpretado increíblemente en vivo por la banda, un productor me dio la seña y salí al escenario. La entrevista comenzó con preguntas sobre mis inicios en los medios, radio, televisión, yo un poco perdido entre querer entender a Danilo y poner atención a lo que traducía el interprete en el aparato que llevaba en mi oído.

Pronto nos adentramos en la situación de libertad de expresión en Venezuela, el problema económico que las políticas desacertadas del gobierno ha profundizado, la corrupción, la salida de mi programa de televisión en Televen. Actualmente Brasil atraviesa fuertes problemas de corrupción y según entendí a mi entrevistador cierto acorralamiento a los medios de comunicación. Cuando visito otros países intento no inmiscuirme en sus asuntos internos, soy de los que no se niegan a ser interrogados sobre ningún tema, así que en casos delicados lo manejo con cautela dejando que el que me escuche o me lea sepa sacar sus propias conclusiones.

De pronto el entrevistador hizo una pregunta incómoda, dijo algo que retumbó en mi cabeza como un cañonazo, como una explosión ensordecedora, Danilo dice: “¿Crees que Brasil podría llegar a convertirse en otra Venezuela?”. Mi respuesta no se hizo esperar palabras más palabras menos: “Ojalá Brasil compartiera (sin desmerecer lo propio) la cultura, el folclore, la historia, la hermosa gente que tiene Venezuela y que no merece el pésimo gobierno que nos ha tocado en los últimos 16 años”. Parecerse a Venezuela ha de ser una meta, nunca una advertencia.

Tenemos un país maravilloso cuyo gobierno no está a la altura de sus requerimientos. Cómo duele que en otras latitudes alguien pueda tomarnos como ejemplo del camino que a toda costa quiera evitar, no se confunda al gobierno venezolano con Venezuela.

Ojalá todos los venezolanos tuvieran la oportunidad de viajar y comparar lo bueno y lo malo que se vive fuera de nuestras fronteras, esa experiencia no es revocable por las aduanas cuando retornamos a la patria. Cuántas ganas de volver, cuántas ganas participar, estar presente en la dispersión de esa cortina de humo y dejar ver la verdadera Venezuela.