• Caracas (Venezuela)

Luis Betancourt Oteyza

Al instante

Luis Betancourt Oteyza

Guacamayas, tucanes y loros

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

"Dos cosas me sorprenden: la inteligencia

de las bestias y la bestialidad de los hombres"

Flora Tristán

 

El 12 de febrero, con la excusa de la celebración del día de la juventud, Nicolás Maduro Moros, rodeado de la cúpula chavista, eso que llaman de manera altisonante el Alto Mando Político de la Revolución, un grupete oficioso sin soporte institucional o legal, carente de autoridad pero que pretende mandar sobre civiles y militares, entre otras vaciedades denunció un supuesto golpe con sazón de magnicidio a ser ejecutado por oficiales de la Fuerza Aérea venezolana, a los cuales no tuvo el coraje de mencionar, ni por sus nombres ni por sus grados, involucrando así a todo ese componente de nuestras FANB. Una actitud absolutamente irresponsable y cobarde por parte una autoridad blindada con esbirros y guardaespaldas, segura de su impunidad armada. Lo curioso de esta puesta en escena, es que todos los actores del reparto principal se mostraron ataviados con chaquetas y gorritas pintadas con los colores de la bandera nacional, quizás por tratarse de un acto celebrado en vísperas de los carnavales por iniciarse. Un vestuario que asemeja, quizás a manera de disfraz, a la criolla "guacamaya bandera", ese pajarraco que según la Guía de las Aves de Venezuela del venezolano William H. Phelps, Jr. (Maturín, 1902 - Caracas, 1988), se clasifica como Ara macao y se particulariza entre las aves nacionales de pico curvo en proferir gritos ininteligibles, con y sin motivo, y no ser capaz de articular palabras con coherencia. No obstante, en esa grotesca y ridícula comedia, además de las irresponsables denuncias de una fábula de actores anónimos, utilizando aviones de guerra alquilados, según se confesó después para consternación de la audiencia, Maduro, llamó a violencia callejera de los colectivos y demás partidarios del régimen sin reparar en las consecuencias que ello podría traer a la ciudadanía. En su condición de usurpador de la presidencia, y hasta como jefe del partido oficial, lo que le correspondía era llamar a la calma y a la serenidad, máxime si la supuesta asonada había sido conjurada a tiempo y evitado el vuelo mortífero de los tucanes.

La particularidad de este nuevo golpe, aderezado de magnicidio, a ser ejecutado por uno o varios aviones -Maduro primero habló de uno y luego de varios, para confirmar lo fabulado de la especie- del tipo Tucano (tucán en portugués), nave adquirida a Brasil, concretamente a la empresa Embraer, en dos modelos, uno de adiestramiento y otro armado, es que, por propia confesión del actor principal de la comedia, todos están inactivos, como tantos equipos del gobierno, por lo que el atentado se ejecutaría mediante uno alquilado que vendría desde el exterior, en particular de las Antillas Neerlandesas o de Colombia, impunemente y a pesar de la flamante FAV que destruye aviones del narcotráfico...en tierra ¡Una cómica!

Sin embargo, en ese teatro representado por el conjunto de “guacamayas bandera”, donde se denunció una conjura de oficiales activos de nuestras FAV, con la intención de ejecutar ataques mediante el uso de aviones militares, se  destacó la ausencia del ministro de la Defensa, del comandante de la Fuerza Aérea, el componente del cual sus miembros estaban siendo acusados públicamente, y del Alto Mando Militar, que avalaran la asonada en cuestión; ante esta pifia de repercusiones institucionales, se ordenó que los ausentes salieran cuanto antes a justificar y respaldar el disparate de Nicolás Maduro y su “alto mando político de la revolución”. Había que recomponer la torta de las guacamayas y se recurrió a los verdes, a la cúpula de los verdes, y el asunto resultó peor.

La Guía de las Aves de Venezuela de Phelps, antes citada, trae la imagen y descripción de un loro muy verde, llamado “loro burrón” y lo describe como el “Amazona más grande, carece de características positivas” -lámina 8, Guacamayas y Loros grandes-, y esos representaban a los 18 generales que aparecieron el día siguiente del show de Maduro, encabezados por el general Padrino López, quien en su alocución confesó cosas muy interesantes a la vez que muy graves.

El espectáculo del ministro Padrino y su combo del alto mando militar, 17 generales vestidos de verde-verde, y uno de verde descolorido, sombrero y arma al cinto, cual sheriff de la partida -quizás un Loro cacique, W.H. Phelps, opus cit.- el mediodía tarde del 13 de febrero, resultó la guinda (roja) de la torta chavista sobre el golpe con tucanos. Nadie había creído la conspiración denunciada por las guacamayas; nadie se había alarmado otra vez en esta nueva era chavista; todo eran burlas y chistes por la asonada develada: han sido tantos los magnicidios frustrados, las conspiraciones desde adentro y afuera de nuestras fronteras, las arteras maniobras de miembros de la CIA, el Mossad, los paramilitares colombianos, Uribe, etc. que este de los tucanos se lo tomó el pueblo como un simple amago de arrebato de un celular; por lo que, la alocución de Padrino, leída, y seguramente escrita por algún comisario-publicista del G-2 cubano, resultó el colmo de la burla y la síntesis de la ridiculez. Su referencia a la unidad monolítica de las FANB no la oía desde mi adolescencia cuando los estertores del dictador, general también, Marcos Pérez Jiménez ante el desafío de los comandantes Hugo Trejo y Martín Parada aquel 1° de enero de 1958, clarín del honor militar que sonara con orgullo la madrugada del 23 de enero siguiente desde la entonces Escuela Militar. Esa advertencia a la “unidad” me sonó a silbido largo en paseo de cementerio, a apechugo balsámico contra el miedo que nace de la conciencia cómplice de traición a la patria. 

En su tarea leída, Padrino incurrió en algunos detalles como el llamar sólo "profesionales" a los supuestos conjurados; profesionales somos muchos, dentro y fuera del mundo militar. Profesionales somos los abogados, médicos, ingenieros, arquitectos; coloquialmente así se denominan los egresados de estudios superiores, incluyendo ahora los licenciados en artes y ciencias militares ¿por qué no se atrevió a llamar a los siete conjurados, supuestamente señalados por el teniente Cabello en su intento de sapeo, como oficiales militares? ¿No son oficiales militares los miembros de nuestra fuerza aérea militar? ¿Pretendió minimizar la torpeza de Maduro, su "comandante en jefe"? Quién sabe, quién sabe qué pasa, y quién sabe qué pasará.

Además Padrino mintió, mintió cuando afirmó -o le hizo afirmar el cubano que le redactó el discurso- que el llamado plan de la patria es una ley. No es tal, y así alguien piadosamente debe explicárselo. No pasa de ser un acuerdo parlamentario, como el de duelo cuando murió Chávez o la felicitación a un deportista. Una ley, para ser constitucionalmente considerada como tal, tiene que ser producto de un proceso claramente establecido en la Sección Cuarta, Capítulo I, Título V de la Constitución, artículos 202 a 218, particularmente lo dispuesto en su artículo 207: “Para convertirse en ley todo proyecto recibirá dos discusiones, en días diferentes, siguiendo las reglas establecidas por esta Constitución y en los reglamentos respectivos. Aprobado el proyecto, el Presidente o Presidenta (SIC) de la Asamblea Nacional declarará sancionada la ley”. Y nada de esto se hizo con ese adefesio que llaman plan de la patria. Es grave y vergonzoso que un ministro de la defensa no sepa esto o que, a conciencia, mienta.

Pero lo peor no fueron estas torpezas sino su llamado a "la construcción del socialismo bolivariano del siglo XXI." El envío de su "saludo...profundamente chavista a los soldados y soldadas (SIC)..." Para cerrar con consignas netamente partidistas, en violación a lo dispuesto expresamente en el artículo 328 constitucional: "La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política...(omissis y subrayado nuestro)"; y concluir en dos burdas violaciones al artículo 330 constitucional: "Los integrantes de la Fuerza Armada Nacional en situación de actividad tienen derecho al sufragio de conformidad con la ley, sin que les esté permitido optar a cargo de elección popular, ni participar en actos de propaganda, militancia o proselitismo político" , cuando dirigió el coro de su alto mando con las  consignas: "¡Chávez vive! ¡La patria sigue!" e "¡Independencia y patria socialista!" No sé si estos actos constituyen faltas a la luz de lo previsto en el Reglamento de castigos Disciplinarios No. 6, en particular lo previsto en su artículo 1°: "El militar en servicio activo estará obligado a obedecer las órdenes de sus superiores en todo lo relativo al servicio y a cumplir estrictamente lo prescrito en las Leyes y Reglamentos del Ejército y de la Armada", pero indudablemente son una violación a la constitución y ha incurrido, conjuntamente con su coro de 17 generales, en falta a sus deberes, y los invalida a todos como líderes militares, por lo que su autoridad debe ser desconocida por sus subalternos y toda la sociedad. Ese grupo de generales, preparados por algún coreógrafo como los que entrenan a las candidatas al Miss Venezuela, y que levantaron sus manos izquierdas en perfecta sincronía teatral varias veces, no representan a las Fuerzas Armadas Nacionales, y sus órdenes, como las de Nicolás Maduro Moros, no pueden ser respetadas y, en consecuencia, acatadas. ¡El país está harto de guacamayas y loros! ¡Ya basta!