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Gustavo Tovar Arroyo: El Nacional pinta una paloma a la dictadura

Sede del diario El Nacional | WILLIAMS MARRERO

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El escritor quién también forma parte del grupo de columnistas de El Nacional aseguró en su texto que en el diario aún encuentra valores como desafío, conciencia crítica y libertad, a diferencia de otros medios

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El poeta, escritor, activista defensor en Derechos Humanos y educador, Gustavo Tovar Arroyo, tuvo palabras de apoyo al diario El Nacional en su artículo dominical.

El escritor quién también forma parte del grupo de columnistas de El Nacional aseguró en su texto que en el diario aún encuentra valores como desafío, conciencia crítica y libertad, a diferencia de otros medios.

Calificó a el periódico no como el simple eje político de una directiva, sino como una fuerza libre que se expresa.

A continuación el artículo completo de Gustavo Tovar Arroyo en apoyo a El Nacional

El Nacional pinta una paloma a la dictadura

No puedo ocultar mi entrañable admiración y respeto por el periódico El Nacional. Recuerdo que la primera vez que publicaron uno de mis artículos en sus páginas no sentí felicidad ni me enorgullecí, sentí un aterrorizado compromiso por intentar honrar la memoria de Otero Silva, Arraiz, Picón Salas, Uslar Pietri, Nuño, Liscano, Garmendia, Cabrujas y ese largo etcétera de brillantez que han iluminado no sólo sus planas, sino algo más importante: la conciencia crítica de Venezuela.

Porque El Nacional, a diferencia de esa patética caricatura comercial que es El Universal, es compromiso, lucidez (“arrechera lúcida”) y desafío; es conciencia crítica y libertad.

Ese compromiso lúcido y desafiante, esa conciencia crítica ha hecho que le pinte una paloma a la más desternillante, pero desgarradora, dictadura de la historia de Venezuela.

Y El Nacional no es una directiva o sus trabajadores, es una fuerza intelectual y crítica imposible de someter, imposible de esclavizar. Es una fuerza libre que se expresa.

Ser parte de El Nacional no implica un orgullo fatuo, todo lo contrario, implica una singular pasión por ofrecer una noticia o recrearla.

Conocer a los periodistas de El Nacional es respetarlos y admirarlos al instante. Ana María Matute, Edgar López, Javier Mayorca, Cenovia Casas, entre otros son las razones vivas que honran con su talento y profesionalismo la memoria de Otero Silva, Picón Salas y de Uslar Pietri, y lo seguirán haciendo.

Son invitaciones formidables a seguir creyendo.

¿Prohibición de enajenar o gravar?

El capo di tutti capi, Diosdi Cabello, en otra de sus desorbitadas pendejadas ha impuesto una “prohibición de enajenar o gravar” a El Nacional; como si la lucidez, el compromiso o la pasión por informar fuesen confiscables.

Debo reconocer que Diosdi no deja de impresionarme, por lo bruto. Perverso y corrupto, pero brutazo. Lo que tiene de retaco, lo tiene de torpe. Es un engreído de su propia deficiencia intelectual. Si existiese un reconocimiento mundial que premiara a los dos dictadores más despiadadamente brutos del planeta, Diosdi se ganaría uno de los premios; el otro, el dictador norcoreano Kim Jong-un.

Además son igualitos, parecen gemelos: rechonchos, torpes y feroces. ¿Será que la criminalidad deforma?

Prohibir la venta del edificio de El Nacional -como si en las actuales circunstancias alguien fuese a comprarlo- es tan cinematográficamente estúpido como pensar que eso va a impedir que la lucidez y el compromiso de sus trabajadores y de sus directivos cesen.

Hace falta ser Diosdi Cabello para equivocarse así; bueno o el norcoreano Kim Jong-un.

Ambos son feroces, pero estúpidos, como la dictadura chavista.

Posdata admirada a un amigo

Dicen que en guerras o naufragios -como el venezolano- surgen las amistades más entrañables, como en mi caso surgió la de Miguel Henrique Otero.

Agradezco a Miguel el haber estado siempre presente en momentos de máxima dificultad, por ejemplo, como cuando Diosdi y sus secuaces lanzaron bombas o dispararon contra mi casa o cuando amenazaron con secuestrar a mis hijos; pero agradezco a Miguel más que su amistad, su tenacidad y convicción por luchar por la libertad y la restitución de la democracia en Venezuela. Admirable.

Ha sido indoblegable. No sólo ha mostrado coraje e independencia, ha sido ejemplar negándose a hincarle la rodilla a la dictadura (como otros).

Su arrechera lúcida, como la de El Nacional en general, ha desenmascarado a Cabello y a la dictadura. En su resistencia, Miguel Henrique no sólo ha mostrado valor, ha mostrado además que no toda Venezuela se vende o se negocia, que no todos los venezolanos tienen precio.

Gracias Miguel por desafiar, resistir y vencer a la perversión chavista. Ahora hay que sacarlos del poder, Venezuela urge libertad, democracia y justicia.

Sigamos luchando juntos por lograrlo, lo estamos haciendo.

Seguimos…