• Caracas (Venezuela)

Leopoldo Martínez Nucete

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¿Qué se propone Rusia en América Latina?

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El apoyo de Rusia a los rebeldes separatistas del este de Ucrania y a su papel difuso en el derribo de un avión de Malasia Airlines sobre territorio ucraniano en el que fallecieron 300 personas, ha sido objeto de sanciones económicas por parte de Estados Unidos y la Unión Europea en sectores de defensa, energía y finanzas.

Moscú ha respondido con represalias a los productos europeos y estadounidenses y al mismo tiempo ha virado la mirada a sus nuevos socios en Latinoamérica, región que se frota las manos ante la posibilidad de entablar buenos negocios y aumentar el intercambio comercial aprovechando esta reedición de la Guerra Fría.

En efecto, Rusia ha iniciado negociaciones con diplomáticos de diferentes países latinoamericanos para que sustituyan los alimentos que prohibió importar de la UE, Estados Unidos y otras naciones como España, Australia, Canadá y Noruega: carne, lácteos, frutas, verduras y pescados. Estos son precisamente algunos de los principales productos alimenticios de exportación de Latinoamérica.

Pero la celeridad de varios gobiernos latinoamericanos por ofrecerse como socios comerciales a Rusia no ha sentado nada bien en Bruselas. La Comisión Europea transmitirá a representantes de “un grupo de países” del continente americano su desacuerdo con la rápida reacción de suplir a Moscú, y les emplazará a “reconsiderar” sus contratos en ciernes con un socio “no fiable”, según reportaba recientemente un trabajo del prestigioso diario El País.

¿Le importarán a Putin y a los gobernantes latinoamericanos las amenazas de Europa y Washington? Los datos pueden ponerlo en duda. Todo indica que los vínculos comerciales entre Rusia y los países de Latinoamérica y el Caribe crecen considerablemente. Aunque el volumen total del comercio bilateral suma un total de 16.200 millones de dólares (una cifra menor que la correspondiente al comercio Rusia-Alemania durante el primer trimestre de 2013), se trata del doble del volumen comercial de hace 10 años.

En la actualidad, los proyectos más importantes realizados o por realizar entre países latinoamericanos y Rusia pertenecen al ámbito de la energía: energía hidroeléctrica, generación de energía nuclear y extracción de petróleo y gas. Pero también con la venta de armas le ha ido bien a Moscú. Sobre todo con Venezuela, que después de la India, es el segundo comprador de armas de Rusia, con ventas que alcanzan los 3.200 millones de dólares. En el campo energético, se ha asomado la participación rusa en proyectos con Pdvsa a través de la empresa Rosneft, en negociaciones caracterizadas por la opacidad, pero que apuntan a la producción de 150.000 barriles diarios en la faja petrolífera del Orinoco.

El segundo socio comercial de Rusia en la región es Argentina, con un volumen de 1.873 millones de dólares; seguida por Venezuela, con 1.732 millones; México, con 1.414 millones; Ecuador, con 1.299 millones; Perú, con 725 millones; Chile, con 455 millones, y Cuba, con 225 millones.

Los negocios con la energía eléctrica y naciones latinoamericanas se calculan en 10.000 millones de dólares. Rusia aportaría una producción de alta competitividad, ya que posee una gran experiencia de unos 30 años.

Pero la relación Rusia-Latinoamérica no se limita a lo comercial. Entre 2000 y 2012, los presidentes rusos visitaron 6 veces la región, incluidos países como Cuba, Brasil, Chile, Perú, México, Venezuela y Argentina. A su vez, los líderes de Brasil, Venezuela, Cuba, Chile y Ecuador han visitado Rusia. Hugo Chávez, en sus 14 años de gobierno (1999-2013), fue 9 veces.

Aprovechando la final del Mundial de Fútbol en Río de Janeiro, el presidente Putin viajó a varios países latinoamericanos para reforzar su alianza con las naciones alejadas de la órbita de la influencia de Washington. Su gira comenzó en Cuba con el anunció de la condonación de 90% la deuda contraída desde tiempos de la URSS. Siguió a Nicaragua y luego a Argentina, país con el que Rusia tiene 125 años de relacionamiento. Buenos Aires exporta frutas frescas, carnes y lácteos, y recibe de Moscú reactores nucleares, vehículos y productos farmacéuticos. La gira finalizó en Brasil.

Recientemente, Andrés Oppenheimer le dedicó un artículo al análisis del tema militar, ante la especulación de que Rusia podría estar pensando en establecer bases militares en algunos países con los que ha profundizado nexos en Latinoamérica. Concluye Oppenheimer que no hay ese tipo de planes, pero fuentes afirman que sí cabe la posibilidad de que el gobierno ruso establezca estaciones de recarga de combustible y apoyo logístico para sus barcos y aviones.

Lo cierto es que los nexos crecen en varios órdenes; y la pregunta que se hacen los expertos, al mirar el portafolio de intereses rusos en América Latina, es muy concreta: ¿Qué se propone Rusia? ¿Le estará enviando un mensaje a Estados Unidos o simplemente está comprendiendo el potencial que ofrece un mercado de oportunidades, literalmente subestimado por Estados Unidos en las últimas décadas?

 

Nos leemos por Twitter @lecumberry