• Caracas (Venezuela)

Leopoldo Martínez Nucete

Al instante

¡Es hora de la Unidad Nacional!

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Esta semana el dólar SIMADI llegó a 200 -para no hablar del paralelo, que rebasó los 300- bolívares, que ya es una ironía llamarlos "fuertes".

La situación de desabastecimiento, inflación y parálisis económica sigue avanzando en paralelo con el colapso monetario del país.

Este año, el producto interno bruto caerá en un 7% y la inflación será del 120%. En una economía con una caída del consumo de esa magnitud, que exista una inflación de tres dígitos es algo alarmante. Luego de varios planes fallidos para abordar la crisis, y con un conjunto de inverosímiles excusas, como la guerra económica, es inexplicable que Maduro no pida la renuncia a todo su gabinete económico y proponga un gran Acuerdo Nacional orientado a una profunda rectificación. Es inexplicable, decimos, porque al no hacerlo su Presidencia luce inviable, asfixiada, encaminada hacia un fracaso irreversible.

En vez de eso, continúa el escape radicalizado hacia adelante del Gobierno, con un tono represivo que agrega más incertidumbre al clima de violencia e inseguridad que azota a los ciudadanos por las calles de todo el país.

En ese contexto, esta semana se celebró en el Congreso de los Estados Unidos un evento del Movimiento Mundial Por la Democracia, donde se hizo un reconocimiento a los presos y perseguidos políticos de nuestro país, recibido por Lilian Tintori y MitziLedezma, en representación de Leopoldo López y Antonio Ledezma, hoy iconos de la lucha de los venezolanos contra la adversidad aquí descrita, así como a Tamara Suju, ejemplar defensora de los derechos humanos de cientos de compatriotas.

Allí confluyeron las voces de los líderes parlamentarios, tanto del partido Demócrata comodel Republicano, el ex Presidente del Gobiernode España, Felipe González, dirigentes de todas las organizaciones no gubernamentales y activistas de derechos humanos del mayor prestigio internacional. Gente de izquierda y derecha, progresista y conservadora. Todos, sin excepción, expresaron su preocupación respecto de la deriva tomada por el Gobierno de Venezuela. Nadie sale de su asombro, incluyendo en sus análisis las anécdotas en el mismo sentido de conversaciones con personalidades o líderes de gobiernos amigos o cercanos a este régimen. Nadie entiende cómo esto puede continuar. Y todos apuestan (y ofrecen su apoyo) para que comience a consolidarse una solución constitucional, pacífica y electoral.

Las voces que se expresaron en el evento confluyeron en un alerta: Nicolás Maduro debe otorgar libertad a los presos políticos; y debe instalarse un proceso de diálogo que garantice elecciones parlamentarias creíbles, lo cual requiere un equilibrio informativo y mediático que no existe en elambiente de censura promovido por el Gobierno. Y es lógico que ese sea el llamado. Se entiende que unas elecciones parlamentarias confiables y representativas constituyen una ventana de oportunidad para el cambio hacia el reencuentro democrático de los venezolanos. Y eso solo puede lograrse a través de un acuerdo nacional en torno a una rectificación que ofrezca una solución para un país con recursos suficientes para salir adelante.

En el Capitolio de los EEUU, convertido por un par de horas en caja de resonancia del grito hemisférico por la democracia venezolana, Felipe González dijo que ha vivido la mitad de su vida en una dictadura y la otra en una democracia;y que por eso lucha junto a los venezolanos para evitar que pierdan lasuya. “Porque estoy más preparado para enfrentar un gobierno antidemocrático que para ser testigo de la pérdida de una democracia".

Ese es el llamado. Ese es el reto. Y no perdemos la esperanza de que también del lado oficialista se levanten voces que clamen por lo mismo. Confiamos en que desde todos los confines del alma nacional surjan esfuerzos para apuntalar la alternativa democrática. La hora es de la Unidad Nacional.

 

Nos leemos por twitter @lecumberry.