• Caracas (Venezuela)

Leopoldo Martínez Nucete

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¿Y la economía Nicolás?

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Esta semana, según lo reporta el BCV, el cierre del tipo de cambio SIMADI fue Bs.F. 193 por 1 US$. Entre tanto, y al paso de la tortuga y como llovizna sobre la arena, el cambio vía CENCOEX y SICAD se mantiene artificialmente a Bs.F. 6,30 y 12, respectivamente. 

La diferencia entre los dos cambios controlados, y el marcador referencial del mercado abierto que el propio gobierno reconoce como legal es de 3.063% y 1.608%, respectivamente. Sin hablar de mercados negros o grises, el absurdo de una política cambiaria como esta y las distorsiones que ello crea en una economía no tiene precedentes o paralelos, salvo en Zimbabue.

Por otra parte, los precios del mercado petrolero internacional solo aumentaron un 5% a pesar del conflicto en Yemen, debido a los inventarios de petróleo acumulados por los principales países consumidores, y el hecho de que EEUU se ha convertido en el primer productor de petróleo del planeta.

Entretanto, se rumora en círculos financieros internacionales que el gobierno sigue su intento desesperado por financiarse vendiendo el oro de las reservas del BCV, o dándolo como garantía de una operación de altísimo costo financiero; y se informa al país que también se insiste en amentar el endeudamiento con China en otros 10 millardos de dólares, justo en el momento que estalla un escándalo financiero internacional que involucra el lavado de dinero y un desfalco en PDVSA que suma los 4 millardos de dólares.

Lo anterior, que solo recuenta hechos incontrovertibles, bastaría para que todo el gobierno admitiera que no ha dado con presentar al país una respuesta coherente que nos permita abordar la crisis que atraviesa Venezuela.

Si frente a esta situación no hay un sólo debate en la Asamblea Nacional, ni una sola interpelación a un Ministro de la Economía; entonces hay que llevar el planteamiento, la denuncia y el debate a la calle, a cada rincón de Venezuela.  

La gente no es tonta y no cree en las excusas del gobierno, desde la guerra económica hasta la amenaza gringa. Pero la gente necesita ver que existe una alternativa. Esa es la responsabilidad que tiene la oposición en Venezuela, ofrecer esa alternativa; y el escenario para hacerlo son las elecciones parlamentarias.

Mientras tanto, y en medio de tanto grito nacionalista, vale la pena preguntarle al Presidente: ¿Y la economía Nicolás?

Nos leemos por twiter @lecumberry