• Caracas (Venezuela)

Leopoldo Martínez Nucete

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La detención de Ledezma

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La arbitraria detención del Alcalde Antonio Ledezma es parte de una estrategia política que busca un escape ante la grave crisis social y económica que atraviesa el país y cuyo único responsable es este gobierno como parte de un régimen que ya lleva 15 años en el poder.

Antonio Ledezma es un demócrata cabal y un ícono de la lucha electoral que ha impedido al gobierno alcanzar ese objetivo político tan importante para ellos: el gobierno metropolitano de Caracas. Desde su elección como Alcalde Mayor ha sido sujeto de un acoso, despojo y persecución sin precedentes en nuestra historia. Hoy lo privan de su libertad violando todas las normas constitucionales, derechos humanos y el debido proceso judicial.

Vienen unas elecciones parlamentarias en las que el pronóstico es muy adverso al gobierno. Perder el control del poder legislativo en las actuales circunstancias es el inicio de una transicióm democrática que algunos factores del poder quieren evitar.

Las conspiraciones político económicas que el gobierno denuncia no existen. El país asiste al colapso de un régimen económico inviable cuyo único sostén eran los excedentes petroleros que simplemente ya no existen. En lugar de abrirse al cambio el gobierno escoge este camino escapista de la radicalización.

¿Por que lo hacen?

Es muy sencillo. El gobierno no tiene opciones en el campo racional que le permitan capitalizar electoralmente. Necesita reeditar algo como el “Dakazo” y gastar algunos recursos e incluso hacer algunas expropiaciones para hacer un reparto irresponsable y populista, simplemente efectista, que le permita consolidar y movilizar a su base de apoyo, para llevarnos a unas elecciones parlamentarias “anticipadas” donde puedan salir al menos con el control de la Asamblea Nacional (al margen del voto popular, como ya ocurrió en el 2010), evitando a través de la abstención que un caudal de “votos castigo” le de a la oposición una mayoría popular y de curules en el poder legislativo.

Como alternativa, provocar el conflicto también le permite, además de promover frustración y división, reducir a la oposición democrática y los espacios de participación, con el propósito de ganar en el único terreno donde se siente cómodos: el de la represión selectiva y gradual como forma de superar una crisis de raíces económicas que para resolverla tendrían que negar la vigencia de todo lo que han defendido estos años. Porque en el fondo la crisis es el legado que dejó Chávez.

Esto es mas que un “pote de humo” o maniobra para distraer la opinión pública. Si tiene ese efecto de distraer la atención, desenfocar a la oposición, fabricar un responsable, no cabe duda; pero es eso y al mismo tiempo una forma de escalar en la consolidación del poder por la fuerza.

Frente a ese escenario, la única y mas contundente respuesta es movilizar y organizar la avalancha electoral que se le viene encima al gobierno.

 

Nos leemos por twiteer @lecumberry