• Caracas (Venezuela)

Leopoldo Martínez Nucete

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Cuatro datos y una reflexión económica

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Con la idea de destrabar un diálogo urgente, que en mucho aliviaría los males de Venezuela, aporto aquí cuatro aristas de las problemática nacional, o del entorno internacional con impacto sobre nuestro destino.

 Primero: El  primer trimestre en EEUU marcó un decrecimiento del 0.7%, y se proyecta un crecimiento del 0.8% para el actual, que cierra en junio. Con estos datos, se proyecta un crecimiento para el 2015 del 2.1%, lo que significa un ajuste hacia abajo sobre el 3.1% de crecimiento que se proyectaba a principios de año; y esto, a pesar de la tendencia a la baja en los precios del petróleo. El factor decisivo de esa ralentización (acentuada por la contracción del primer trimestre del año)  fue el crudo invierno vivido en muchas regiones de los Estados Unidos, que afectó la producción y el consumo.

 

Pero un dato particularmente relevante fue reportado esta semana, en una conferencia organizada por CSIS, con Lael Brainard, miembro de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal de los EEUU: el ahorro significativo generado por la caída en los precios del petróleo y la gasolina no se tradujo en mayor consumo, (que solo creció un 1,8%), pero sí en un incremento del ahorro o ingreso acumulado disponible de la familia promedio en los EEUU, indicador que creció en un 5,3%. Esto significa que, a pesar de los resultados, el índice de confianza económica en los EEUU registra moderados avances, y la gente tiende a ahorrar más que a consumir. Esta confluencia de tendencias supone abordar otras estrategias para acelerar el crecimiento, entre las cuales está la necesidad de retomar la inversión en infraestructura, cosa difícil en el actual ambiente parlamentario, controlado por el partido Republicano.

 

Segundo: La economía china, por su parte, también experimentó una desaceleración, al contraerse de un 7,3% a un 7,0%, (anualizando los resultados del primer trimestre del año 2015). A esto debemos añadir el hecho de que la producción industrial del gigante asiático creció un 5,6% anualizado a marzo del 2015, en lugar del 6,9% que se estimaba.

 

Tercero: El precio del petróleo ha experimentado una nueva caída a $57 por barril, (desde los $65 que había alcanzado en reciente rebote); y entretanto, la OPEP ha reafirmado que mantendrá los actuales niveles de producción. Además, esto ocurre pese a transitar por un escenario geopolítico preocupante por los avances de ISIS en territorio iraquí, así como la conflictividad que ha aflorado en Yemen. Por tanto, la lucha en el mercado energético, -al menos como la piensan los socios de Venezuela en la OPEP, principalmente Arabia Saudita-, sigue siendo una lucha con precios bajos para mantener participación en el mercado de energía. Y la inestabilidad política no está dominando las tendencias del mercado en la fluctuación de los precios.

 

Cuarto: América Latina y el Caribe viene experimentando también  un crecimiento económico muy moderado. Según la última proyección de CEPAL, la región crecerá en promedio un 1% anual. De acuerdo a estimaciones de la unidad de análisis del Centro para la Democracia y Desarrollo en las Américas, a la cabeza del crecimiento económico estarían Panamá (6%), Perú (4,8%), República Dominicana (4,7%), Bolivia (4,5%), Colombia (3,7%), México (2,9%) y Chile (2,8%). Mientras en los sótanos se ubican Argentina (-1.4%) y Venezuela (- 7,6%), ambas en el terreno de la recesión o depresión económica. El Caribe (a excepción a República Dominicana) y Centroamérica (excluyendo a Panamá) se caracterizarán por muy moderado crecimiento o recesión. Precisamente, estas son las economías con las que el Gobierno de Maduro ha cultivado una relación de cooperación y subsidios petroleros cuya deuda es cada vez más difícil de recuperar.

 

En ese delicado escenario, interno y externo, destaca el hecho de que un grupo de naciones latinoamericanas han navegado con éxito, precisamente por hacer todo lo contrario a lo que se ha hecho en Venezuela. ¿Qué espera el gobierno de Nicolás Maduro para repensar su política económica, emprender reformas y ofrecer alternativas de calidad de vida a los venezolanos? ¿Estarán apostando a una milagrosa recuperación de los precios del petróleo, (eventualidad difícil en este escenario)? ¿Difieren el asunto para después de las elecciones parlamentarias? Y entonces, en 2016, ¿también seguiremos posponiendo soluciones al principal problema del país, porque vienen las elecciones de gobernadores?

 

En toda América Latina, la prioridad de los gobiernos y sus sectores privados es mantener lo que se ha logrado, evitar que la fragilidad del entorno internacional frene el crecimiento y trabajar con los principales socios comerciales de la región (EEUU y China, los dos más grandes) en expandir oportunidades de recíproco beneficio. Al mismo tiempo, todos los gobiernos del continente, con las notables excepciones de los de Venezuela y Argentina, hacen esfuerzos por mantener bajo control la variable del gasto fiscal y así controlar la inflación.

 

El principal problema de todos los venezolanos es el económico. Y la inseguridad ciudadana, con la correspondiente impunidad, están relacionadas con la debacle de la economía del país.

 

Insistimos, es hora de enseriar el debate en Venezuela. Cada hora que este imperativo se retrase, se ahondan las penurias del agobiado pueblo venezolano.

 

Nos leemos por Twitter @lecumberry