• Caracas (Venezuela)

Leopoldo López Gil

Al instante

Leopoldo López Gil

¿Quién vendrá?

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Los venezolanos hemos transitado la senda de la historia acompañados de traiciones, trampas, engaños, tomaduras de pelo y mamaderas de gallo. Sempiternamente pretendiendo ser o aparentar lo que no somos con el propósito de ocultar nuestras falencias.

Esa peculiaridad social tal vez nació de la amalgama de razas de nuestro pueblo. Más que un mestizaje resultó ser un batiburrillo convertido en gualdrapa entre el canibalismo en su origen y lo que Herrera Luque llamó “sobrecarga criminal” en su obra Los viajeros de Indias.

El actual régimen populista, a espaldas de un verdadero proyecto social, privilegia a quienes aprovechan la miseria ajena calificándolos como “patriotas cooperantes”. Al soplón lo han elevado al rango de ciudadano distinguido, cuando eternamente conocimos a este deleznable personaje como “sapo”.

Estos espías que viven de la denuncia, injuriosa y difamante, son considerados por el desgobierno como “buenos revolucionarios”; maligno vínculo entre la traición y esbirros que aterra, persigue y encarcela a ciudadanos dedicados a producir bienes para la vida cotidiana del país.

Recientemente Fedecámaras publicó un comunicado que, de no ser nosotros protagonistas de la pesadilla que vivimos, habríamos creído que nuestros dirigentes empresariales recién descubrían el Dorado, allí no se mencionan penurias ni injusticias que sus colegas empresarios viven en cárceles y destierros. La “desbaratada” economía parece ir acompañada por una ausencia de solidaridad.

Desconcierta escuchar a corredores de bolsa propagando falsas entelequias mientras olvidan a sus pares, víctimas recientes de la degradación y persecución política, quienes fueron encerrados y castigados sin el beneficio de sus derechos ni el elemental debido proceso. ¿Hubo solidaridad?

En la industria de la construcción muchos emprendedores fueron arruinados y engañados, enviándoles al fracaso mientras otros atemorizados se complacieron en falsas ilusiones cuando les prometieron el más incierto de los futuros. ¿Hubo quien protestara?

Los hombres del campo abandonan sus tierras fértiles ante la imposibilidad de competir con la agricultura y ganadería de puertos que carcome al país con retazos de dólares que deja el reparto socialista a naciones extrañas y la corrupción de la boliburguesía. ¿Qué gremio protesta?

Los que levantan la voz, sean jóvenes estudiantes o políticos van a parar a la chirona, ¿quién protesta?

Estremece la incógnita en este ensordecedor silencio, pregúntese usted: ¿Cuando grite auxilio, quién vendrá?

¿Será que se lo llevará el que lo trajo?