• Caracas (Venezuela)

Leopoldo López Gil

Al instante

Nos unimos, o fracasamos

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Regresar al debate público y abierto en nuestra Asamblea nos permite pensar que hay aún espacio para la discusión seria de ideas, espacio para la confrontación de proyectos y también para la búsqueda de soluciones a problemas que nos ahogan y agobian. Soluciones que sean coherentes, más allá de crear culpables fantasmas, espectros que socavan las bases de la economía y el bienestar en la imaginaria y jamás comprobada guerra económica.

Esta falacia es como si imagináramos a Hitler pactando con los aliados la invasión para salvar a la Alemania nazi. Salvarla del caos provocado por las ideas del Führer. Es tan absurdo como pensar en una imposible súplica de Hirohito para que lanzaran la bomba sobre Hiroshima y tener la excusa perfecta de su rendición.

Absurdos que compararíamos con lo que ahora vivimos los venezolanos: una situación orbital, amenaza profunda a la recuperación de Venezuela. Situación de la que nos percatamos pero que no entendemos, una realidad que nos indica que hay más empeño en tirar rayas separadoras y no buscar la necesaria aproximación a la unidad nacional para enfrentar con decisión el definido y crítico futuro de la economía nacional.

No se necesita ser estudioso de las ciencias económicas para entender que estamos frente a un “crash” petrolero. La situación evidente de la economía china hace prever el hundimiento de los precios del crudo y los valores de las bolsas mundiales. Hay quienes piensan en otra burbuja como la vivida en el año 2008. Las reservas de divisas chinas cayeron en más de 500.000 millones de dólares en 2015. Solo en fuga de capitales de Pekín se calculan 150.000 millones de dólares. No solo la crisis china estimuló el declive petrolero, el creciente exceso de oferta del producto, junto con la política árabe de mantener los precios a niveles bajos para impedir el desarrollo de competidores, nos dice a las claras que debemos sustituir los antiguos instrumentos de protección, entre ellos los precios OPEP, por mecanismos apropiados a esta realidad.

Irán abre espacios en los mercados occidentales. Los norteamericanos le han hecho ofertas de compra a Irán con toda la intención de estabilizar a un enemigo potencial, hoy convertido en aliado, otro capítulo a examinar por nuestro gobierno. Análisis simple, fundamental si se quiere, de situaciones que solo muestran un flanco muy débil de nuestra economía plagada de problemas.

No es fácil calmar las fuerzas inflacionarias, requerirá de enormes sacrificios, pero, al no hacer nada, los sacrificios serán mayores y su solución más dolorosa.

La capacidad productiva destrozada se puede recuperar, pero el primer ingrediente es la confianza y seguridad legal. Para lograrlo habrá que poner de lado posturas y maniqueos ideológicos que saltan como conejos detrás de zanahorias para lograr lo único que nos queda por perder: el futuro.