• Caracas (Venezuela)

Leopoldo López Gil

Al instante

El mejor y más bello oficio

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Gabriel García Márquez definió al periodismo con la acertada frase: “El mejor oficio del mundo y el más bello”.

No obstante, cuando el periodismo se ejerce bajo subyugación, con periodistas convertidos en mandaderos y editores en sirvientes, el régimen gana el camino por el derrotero de la desinformación y eliminación del periodismo auténtico, ese que se informa para luego informar. En la democracia traicionada, deliberadamente se desinforma para deformar.

Cuando se eliminan derechos fundamentales como el de la investigación periodística y la información de sus resultados, se pretende mutilar el derecho del informante que intenta provocar algún tipo de cambio en la sociedad y el curso de la historia.

El único periodismo valioso es aquel que se hace en libertad, con convicción, responsabilidad, ecuanimidad y respeto a las leyes. Periodismo dirigido con el designio de evitar la desnudez de la verdad no es respetable.

Fue su nacimiento el 3 de agosto de 1943, cuando don Henrique Otero y su hijo Miguel encargaron a Antonio Arraiz la dirección del periódico que en el transcurso de los años ocuparía el sitio que hoy ostenta como el medio de información más importante y de mayor influencia en la historia del periodismo venezolano.

Desde su brote del cascarón de una nación que recién salía de las tinieblas, El Nacional ha sido un medio que con su cara descubierta, sin capucha, ni antifaz, se ha descarado y ha dado el pecho con marcada intención de provocar cambios democráticos en la nación. Cambios profundos en la política de una sociedad inconsciente de los valores republicanos.

Creció en el tiempo de la mano de las mentes más significativas del pensamiento y la cultura venezolana, como Antonio Arraiz, Miguel Otero Silva, Ramón J. Velásquez, Arturo Uslar Pietri, Oscar Palacios Herrera, José R. Medina y Alberto Quirós, hasta fondear en la turbulencia de la revolución que hoy azota el destino de Venezuela y que pretende convertir al “oficio más bello del mundo” en el eco de la traición y la mentira de una historia profanada.

Hoy la traición a la democracia se enfrenta a un formidable enemigo, hombres y mujeres valientes y valiosos que a diario se la juegan por elevar su profesión y desempeñarse cual guardianes vigilantes de la protección de nuestros derechos y albedrío.

Dicen que lo que se hereda no se hurta, ciertamente, hoy agradecemos el compromiso de la nueva generación que con coraje mantienen en alto el estandarte recibido de las manos de sus arrojados antecesores.

Son 72 años de una lucha digna y firme, con argumentos que se robustecen arropados con las banderas de la libertad.