• Caracas (Venezuela)

Leopoldo López Gil

Al instante

Leopoldo López Gil

Idiotes o idiotas contemporáneos

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La funesta muerte de Rodolfo González convirtió al Estado venezolano en asesino convicto y confeso del compatriota encarcelado en su retén de tortura, a quien le negaron derechos y el julepe superó sus fuerzas conduciéndole a la desesperación. No se cumplió con el debido proceso, violaron sus garantías constitucionales que le permitían hacer valer sus legítimos argumentos frente a los tribunales. Solo fue un inerme reo perdido en sombríos ergástulos de la policía política.

En Argentina, donde el proceso político es casi siamés al nuestro, asesinaron o indujeron al suicidio al fiscal Alberto Nisman. Al contrario de nuestro país, allá existen poderes independientes y prensa libre. Una prensa atrevida que no obedece a gerifaltes del régimen ni a la Fuerza Armada, ni mucho menos a voluntades u ordenamientos de invasores soterrados, como sucede en Venezuela.

Las libertades en Argentina han permitido que el escándalo del crimen del fiscal explotara y se profundizaran las investigaciones sobre si hubo o no un asesinato o, en su defecto, si hubo un suicidio, ¿fue inducido?

Lo que conocemos de la prisión de Rodolfo González, muy poco por cierto, no deja claro si fue crimen o suicidio, y si fue inducido… ¿nos conformaremos, o buscaremos la merecida justicia?

Mientras este abominable acontecimiento estremece conciencias y llena de temores a nuestra sociedad, partidos políticos en la Mesa de la Unidad Democrática se enfrascan en una retórica deleznable, evidenciando mayor preocupación por elecciones y la supervivencia como políticos, que enfrentar la profunda tragedia que padece nuestra nación, la aniquilación de la república, la imposición del crimen y la corrupción como modus vivendi del gobierno, la desaparición de los medios de comunicación, el abandono de la salud pública, el azote hamponil, convertido en regidor de la nación.

Es inaceptable, más bien incomprensible, que la inquietud por unas elecciones predomine sobre la defensa de la vida y los derechos de los ciudadanos.

Dice Fernando Savater, en sus mensajes a Amador: “En el terreno ético la libertad del individuo se resuelve en puras acciones, mientras que en política se trata de crear instituciones, leyes, formas duraderas de administración... Mecanismos delicados que se estropean fácilmente o nunca funcionan como uno esperaba”.

Los antiguos griegos llamaban idiotes a quien no se metía en política. Hoy, idiota define al indiferente que malogra en el presente toda posibilidad de su futuro en libertad.