• Caracas (Venezuela)

Leopoldo López Gil

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Cuando doblan las campanas

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Cuando China celebra 65 años de la llegada al poder del Partido Comunista y la creación de la República Popular, miles de estudiantes de la Universidad de Hong Kong, vestidos de blanco, color del luto en su tierra, protestan en las calles contra el régimen de Pekín, el cual pretende restringir el sufragio en las elecciones de 2017.

Los estudiantes desafían al poder central, ese mismo que hace 25 años aplastó cruelmente las protestas en la plaza de Tiananmen masacrando a centenares de estudiantes. Entonces nadie preguntó por quién doblaban las campanas.

El régimen pudo arrasar en minutos esta nueva protesta, tal como lo hizo en Tiananmen, pero ahora China quiere tener un puesto en la gobernanza mundial. La protesta a favor de más democracia se lo impide, así se convierte esta en la mayor crisis para el régimen comunista de Pekín desde la represión de las manifestaciones de 1989.

Pekín quiere una elección entre solo tres candidatos, obviamente seleccionados por el Partido Comunista, pero no así Hong Kong, que regresó a China en 1997 bajo la fórmula “Un país, dos sistemas”, con el compromiso chino de preservar sus instituciones y sistema económico por 50 años más.

“Occupy Central with Love and Peace” es el principal movimiento de estas protestas que, sin tener vínculos con los estudiantes de la Universidad de Hong Kong, organizó un referéndum extraoficial con tres propuestas para las elecciones de 2017. El referéndum pro democracia ganó con 42% de los votos. Pekín ignoró este sufragio y anunció el 31 de agosto sus reglas para escoger al jefe del gobierno, contrario al propósito de Hong Kong.

China, a pesar de su adopción del libre mercado, continúa con un sistema político profundamente antidemocrático. Pekín amenaza: “Los estudiantes que participen en las protestas deberán asumir una gran responsabilidad, deberán ser castigados si sus actividades contradicen la ley”.

Hay temor de que la comunidad internacional guarde silencio (tal como ocurre con la situación de Venezuela). “Mientras que la masacre de Tiananmen sorprendió al mundo, esta vez el mundo está al tanto”, advirtieron activistas chinos en las páginas del periódico The Wall Street Journal, conscientes de que nadie ha logrado torcer el brazo de hierro de Pekín.

De cara al exterior, China advierte contra cualquier intromisión de países extranjeros al esgrimir su soberanía sobre Hong Kong. Pero, como dice John Donne en su poema: “Ningún hombre es una isla en sí mismo…” y tampoco lo son los países. Por eso hoy sabemos por quién doblan las campanas. Doblan por nosotros.