• Caracas (Venezuela)

Leopoldo López Gil

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A confesión de parte, relevo de pruebas…

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Recurrimos a esta frase sentenciosa ante la traición del régimen al propósito legítimo de la educación desvirtuando su meta fundamental en la deformación intelectual de nuestros jóvenes, el “antiimperialismo a juro”.

En un estudio reciente sobre la educación en Venezuela, sus autores compararon cifras y datos de la Memoria y Cuenta del Ministerio de Educación. Evidencian allí las distancias entre lo dicho y hecho. Constatan una diferencia muy pronunciada entre el discurso oficial, electoral y revolucionario, y la realidad que plasma la presentación de los técnicos.

Podemos calificar de grave que la presentación ante la Asamblea Nacional, exigida por nuestra legislación con instructivos precisos para su elaboración, no esté firmada, nadie se responsabiliza formalmente. Dice del desorden administrativo que acompaña la historia de un ente clave para la vida académica y científica del país.

Se constata en cuadros estadísticos, cifras y datos de la Memoria del MPPEU las discrepancias entre lo que se lee en el informe de los técnicos y lo que afirma el ministro en su intento por demostrar, sin sustento objetivo ni científico, que en el país obra una suerte de milagro de inclusión educativa.

En el primer cuadro de la Memoria y Cuenta publicada en marzo de 2015, resalta la enorme caída de la atención a la educación más básica. Entre el año escolar 2011-12 y el 2013-14 hay 419.275 menos inscritos. Los propios funcionarios informan: “… Se registra una importante disminución de la sumatoria de la atención educativa que producen las distintas fórmulas disponibles en el país, ya sea de carácter oficial o privado”.

Estas estadísticas, “confesión de parte” del régimen, delatan irresponsabilidad en los espacios pedagógicos más sensibles respecto a lo que establece el artículo 103 de la Constitución, clara obligatoriedad estatal y familiar para atender a los más débiles. Se informa que la matrícula del maternal cayó en 39.414, la de primaria en 19.253, la de media en 69.639 y la de educación especial en 32.109 inscritos.

Cifras y gráficos indican que la educación en Venezuela, en la revolución, está en un ciclo de estancamiento con signos de retroceso de la escolaridad a partir de 2007. Así lo reportan tanto los ministerios del ramo como el Instituto Nacional de Estadística.

Las falsedades no resolverán la situación, de hecho constituyen traición a la educación, y a la nación.

¿Patria en el futuro, señores ministros?