• Caracas (Venezuela)

Leopoldo López Gil

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Votantes desinformados, borregos electores

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Recientemente la prestigiosa revista inglesa The Economist entregó un artículo sobre Venezuela destacando la inaudita mordaza que el gobierno impuso a la información acabando con los medios privados para imponer su hegemonía, e intentando el control de las redes sociales apresando tuiteros.

Destaca este artículo la despreciable política gubernamental del silencio sobre cifras y estadísticas que permiten conocer el desarrollo de la nación, la gestión del gobierno, el comportamiento de la economía, es decir, la vida de nuestra sociedad.

Su autor termina afirmando que Maduro, como todos los autócratas, sabe que la información es poder, pero se pregunta si la desinformación sobre su gestión bastará para mantener, en medio del caos reinante, su débil control, y si el silencio será suficiente.

Este régimen autista, sordo y mudo esconde las más elementales cifras, estadísticas y estados financieros, y llega a sugerir que su producción y publicación no hace más que perturbar el desempeño de los burócratas, pues les distrae de sus más importantes labores.

El verdadero propósito del régimen no es otro que crear un Hombre Nuevo, un ciudadano imbécil, ignorante y creyente ciego de la propaganda vacía del régimen. Un votante desinformado. El régimen se empeña en el crecimiento de este sector de la población con su silencio.

No hay un solo organismo que cumpla con el deber de informar y mantener informado al soberano. Son violadores de entidades como los ministerios de la Producción, Educación y Salud Pública, el Instituto de Estadísticas y el Banco Central. Ocultan, retardan y esconden los índices de inflación, abastecimiento, producción, cifras que explicarían orígenes, razones y motivos de las penurias que padecemos los venezolanos, y tendrían influencia en las decisiones de los electores al estar informados como lo exigen la Constitución y leyes de la República.

Ignoramos qué informan a la Contraloría General, así como esta tampoco lo hace a nuestro pueblo.

El votante desinformado es factor importante para decisiones democráticas. Si el ciudadano común conociera causas y orígenes de circunstancias como la inseguridad, el desastre de la salud pública, la escasez de alimentos y medicinas y la inflación que nos cubre de miseria, responsabilizaría a sus causantes.

Si alguien con datos ciertos y contundentes fuese capaz de explicarlo con claridad, y no con mentiras llenas de odio y de retaliación, como lo hace el régimen, las cosas cambiarían en la jornada de las próximas elecciones parlamentarias. Tendríamos patria y no un rebaño de borregos electores.