• Caracas (Venezuela)

Leopoldo López Gil

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República amnésica

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La pérdida de la memoria para los seres humanos es una de las más tristes tragedias; no obstante, la desmemoria de la patria, a pesar de su gravedad, no se incluye entre las enfermedades sociales.

Venezuela es un país sin retentiva histórica, es por eso que, de cuando en cuando, recurrimos a la reinvención de anales. Así fabulamos una resistencia indígena, que apenas existió, mientras olvidamos las oportunidades perdidas en esta Tierra de Gracia. Describimos una gesta libertadora, como una cruzada de santos iluminados que nunca sacrificaron a inocentes aunque apoyaran proclamas de guerra a muerte, y las ejecutaran. Solo Boves fue cruel, nunca los nuestros.

La quinta república inventó su libreto, en él nunca hubo una Pdvsa, producto de la nacionalización del petróleo por el gobierno de Carlos Andrés Pérez; nunca hubo una industria del aluminio, pues la dejaron morir; el emporio guayanés jamás exportó acero, ya que los gerentes que lo capitanean solo logran una producción deficitaria. En el inventario que hace la quinta república no existe pasado.

Con motivo de la celebración de los 40 años del inicio del Sistema de Orquestas Juveniles, me vino a la memoria el alba de esa iniciativa, cuando en la antesala del ministro Gumersindo Rodríguez el profesor José Antonio Abreu, para el momento director de Cordiplan, me confesó su frustración al no lograr apoyo para el proyecto de una orquesta de jóvenes alevines que se formarían no como músicos profesionales sino mejores ciudadanos, al disciplinarse y acostumbrarse al trabajo constante y en equipo. Quimera que podía entusiasmar a constructores de futuro.  

Como director del Programa de Becas Gran Mariscal de Ayacucho, cargo que ejercía en ese momento, tomé muy en serio el sueño del maestro y, junto con el ministro jefe de Cordiplán del presidente Pérez, facilitamos los primeros adoquines para el hermoso sueño que en el transcurso de estos fructíferos y orgullosos años se convertiría en la monumental obra que es el Sistema de Orquestas Juveniles. Se otorgaron las primeras 50 becas, para la formación del grupo fundador.

No hubiese existido un Dudamel sin la cuarta república, mucho menos existiría este Sistema de Orquestas que con tanto orgullo venezolano se ha convertido en el propagador del alma nacional expresada en nuestra música.

Recordemos a sir Winston Churchill: Si el presente trata de juzgar el pasado, perderá el futuro… No hace falta renunciar al pasado al entrar en el porvenir. Al cambiar las cosas no es necesario perderlas.