• Caracas (Venezuela)

Leopoldo López Gil

Al instante

Patriotas o traidores

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Al escuchar a los voceros del régimen exaltar el ejército de “patriotas cooperantes”, sembrando terror y división en el pueblo, nos revolvemos ante el evidente cambio en la ética y sentido de lo digno en la escala de valores del venezolano. 

Sin pretensión filosófica, con mayor acierto y aproximación a la verdad, el pueblo utiliza muchos sinónimos para el “patriota cooperante”: sapo, espía, acuseta, delator, chivato … Ninguna de ellas para enorgullecer a padres ni acrecentar la estima de amigos o familiares.

Con esta indignidad, fracturamos aún más la base social de la nación, alejándonos cada día del verdadero sentido de lo que es “patriótico”, tal como sembraron en nuestra conciencia los libertadores.

Patriota según el diccionario de la RAE es aquel que ama a su patria y procura todo su bien. Los personajes en cuestión más parecen caer en la definición que esa misma fuente da al patriotero, aquel que hace alarde excesivo e inoportuno del patriotismo. Como decía Samuel Johnson “el patriotismo es el último refugio del canalla”.

Es posible sin embargo que la ilustración oficial haya pensado en los conceptos revolucionarios del gran Voltaire quien en el Diccionario Filosófico concluye: “Es lamentable que muchas veces, para ser buen patriota, sea preciso ser enemigo del resto de los hombres”.

¿Qué es la patria? Se pregunta Voltaire, “¿Será acaso el campo que cultivo, la casa donde vivo y que yo he edificado, son míos, y vivo en ellos bajo la protección de las leyes, que ningún tirano puede violar. Cuando los que posean campos y casas como yo se reúnan para tratar de sus intereses comunes, tendré yo voto en esa asamblea, porque constituye parte del todo: una parte de la comunidad, una parte de la soberanía: he aquí mi patria”.

Si no podemos zanjar nuestras diferencias al menos podríamos tratar de establecer un verdadero respeto por la diversidad de credos e ideologías, como lo reza la Constitución. Después de todo finalmente nos une un solo terruño, respiramos el mismo aire, disfrutamos y sufrimos el mismo clima. Todos queremos un futuro mejor para nuestros hijos y por encima de todo somos mortales hijos de Dios.

El verdadero patriotismo puede y debe ser la flor más bella de la juventud venezolana, pero si nos empeñamos en desvirtuarlo como instrumento de odio y revancha haremos de esa mala interpretación el asilo de engañosos corruptos, traidores a la patria.

Advirtió Bolívar en Angostura señalando al engaño producto de la ambición e intriga, capaz de transformar la ilusión en verdad, la venganza en justicia y la traición en patriotismo.