• Caracas (Venezuela)

Leopoldo López Gil

Al instante

Manifiesto, protesto y voto

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Cuando la negra Rosa Parks, con dignidad y valentía, rehusó cederle su puesto en el autobús a un hombre blanco, actuaba en contra de la Ley Jim Crow, que obligaba a los afrodescendientes a ceder su asiento en los transportes colectivos a personas de raza blanca. El proceder de la indefensa mujer provocó una protesta que generó el boicot de los afroamericanos a las empresas transportistas.

Esa acción fue encabezada por el joven Martin Luther King: 382 días duró aquella postura de rebeldía, y comenzó así la histórica defensa pacífica de los derechos del hombre en Estados Unidos de América. Esta forma de protesta permanente fue inspirada en Mahatma Gandhi, hombre que solo con su esfuerzo había sido capaz de doblegar al poderoso Imperio británico. Su esfuerzo se tradujo en victoria total.

Cuando Gandhi reunió al pueblo indio en protesta contra el impuesto a la sal, un impuesto con el que simplemente se sometería aún más a la India, los dueños del poder pensaron que el hombrecito líder de la protesta era débil, tímido e insignificante; pero su pueblo le obedeció y protestó las leyes injustas, tan injustas y contrarias a la dignidad del hombre como lo fue la Ley Jim Crow, que llevó a Rosa Parks a un calabozo y su ciudad, Montgomery, se transformó en una olla de presión en justa demanda.

La protesta es un derecho, y los pueblos están obligados a ejercerlo cuando son sometidos por regímenes tiránicos. En Venezuela, hay razones para que la nación reclame, manifieste su inconformidad y exija cambios en la conducción errática y corrupta del país.

Hoy, como nunca antes ocurrió, se ahorca al pueblo con la discriminación y la exclusión. Al venezolano se le niega la comida, porque políticas equivocadas han provocado penuria, cuando se vivieron años de abundancia.

La miseria impuesta es el resultado de la corrupción e incapacidad de autoridades que han saqueado la nación.

Conociendo la realidad que vivimos, es incomprensible la abjuración de la MUD a la manifestación. ¿Es que acaso la tortura, el crimen y la persecución de disidentes no lo ameritan?

Creo y creeré en el voto, la acción cívica, en los procesos electorales, en la democracia para construir la nación. Rechazo de raíz las insurrecciones militares, los cuartelazos, la destrucción de los pilares de la civilidad para alcanzar el poder político. Todo eso lo rechazo, lo he rechazado y siempre lo rechazaré; pero, como venezolano miembro de una familia sembrada en las luchas por la independencia de la nación, exijo ejercer mi derecho a la protesta como denuncia, y por ello rechazo la actitud de la dirigencia de la MUD en estos momentos aciagos para la patria.