• Caracas (Venezuela)

Leopoldo López Gil

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Lecciones de la huelga

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Luego de terminar su huelga de hambre, ayuno de veinticinco días, el  sindicalista defensor de los derechos de los agricultores en California, César Chávez, escribió su mensaje, pues la debilidad le impedía hablar ante la multitud que se congregó para oírle.

El discurso de Chávez fue pronunciado por el reverendo James Drake, quien emocionado agradeció el honor que ello significaba.

Entre los asistentes estaba Robert Kennedy ratificando su apoyo a la manifestación pacífica emprendida y fortalecida con boicots y huelgas escalonadas de los cosecheros recolectores.

Chávez explicó el significado de su ayuno. Aquel sacrificio no lo hizo para incrementar la presión sobre los productores, su abstinencia comenzó por la gran tristeza que sentía por los trabajadores del campo. Subrayó que lo hacía por él. Ayunó por rebeldía, una protesta no violenta, un llamado al sacrificio, dijo:

“Cuando somos verdaderamente honestos con nosotros mismos, aceptamos que lo único que realmente nos pertenece es nuestra vida. La manera que utilizamos nuestra vida es determinante para la clase de hombre que somos. Creo firmemente que solo entregando nuestra vida encontramos la vida. Creo que no hay acto de mayor valentía que sacrificarse por los demás en busca de justicia. Ser un hombre de valor es sacrificarse por otros. Pido a Dios que nos ayude a ser hombres valientes”.

Las palabras del luchador de California, recordaron las enseñanzas de Mahatma Gandhi, quien ayunó al rechazar el desprecio de sus correligionarios por las castas inferiores, los harijans. Decía que su vida sería una carga muy pesada sin el hinduismo, pero no podía tolerarlo compartiendo la idea de seres intocables. Al comienzo de su huelga le consultó a Rabindranath Tagore, primer no europeo reconocido con el Premio Nobel, si en su opinión su sacrificio valdría la pena. Tagore contestó:

“Bien vale la pena sacrificar una vida preciosa por la unidad e integridad social de la India... pero espero que esa tragedia nacional no se permita”.

Gandhi escribió:

“...Bajo ciertas circunstancias el ayuno es la única arma que Dios nos da para usar en ocasiones de total impotencia. Pensamos que consiste en solo dejar de alimentarnos materialmente... La ausencia de alimentos es indispensable pero no lo más importante, la oración en contacto con Dios es un sustituto para el alimento”.

Su huelga pretendía cambiar una tradición religiosa, costumbre cultural de 3.000 años; tuvo éxito, los hinduistas permitieron el ingreso de los despreciables a sus templos y compartieron alimentos con ellos.

Las lecciones tienen más que ver con el carácter de sus actores que con resultados. El empeño de esos líderes en darles a los marginados todos sus derechos determina su interpretación de la vida. Solo cuando dejamos de explotar al prójimo, impedimos que nos exploten. Regla sencilla que aprendimos después de la huelga.