• Caracas (Venezuela)

Leopoldo López Gil

Al instante

Historia con madre patria

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Lamentablemente está fresco en el recuerdo revolucionario cuando un grupo de vándalos destruyó el bronce del escultor cubano Rafael de la Cova, Cristóbal Colón en el Golfo Triste, monumento que se encontraba en la entrada del parque Los Caobos en Caracas.

Todo sucedió luego de embadurnar con odio, pintar de rojo, color de la revolución, y destruir a martillazos el bronce tras dejar repugnantes pintas sobre el mármol del pedestal.

La autoría de la barbaridad fue de movimientos y agrupaciones culturales análogos al chavismo: la “Coordinadora Simón Bolívar”, las “juventudes indígenas” y los “movimientos populares”. Los actos detestables y violentos se realizaron durante una concentración televisada, ante la indolencia de los responsables del orden público.

Aquel acto, denominado “Juicio a Colón”, declaró culpable al almirante del genocidio de las poblaciones amerindias hace 500 años. Así comenzaban los juicios en la quinta republica, que crearía la jurisprudencia fundamentalista, imprimiéndola en los libros de los obedientes jueces ejecutores en estos tiempos dolorosos e infames de la revolución.

Precursores de las acciones que hoy asombran al mundo, como la destrucción de los tesoros de la humanidad en Siria e Irak, que han devastado, entre otros, el Templo de Baal y al Arco del Triunfo del conjunto arqueológico de Palmira, consideradas joyas de la humanidad, pero que el fundamentalismo propone borrar del mapa y así tachar la historia.

Curioso resaltar el común denominador en los excesos de estos hechos: violencia e ignorancia. Cuando con ultrajante agresividad “se castigó” al almirante, se ofendía la inteligencia reclamando “compensación” por los crímenes contra los originarios. ¿Es que acaso ignoran estos buitres que fueron los caribes, con su “ana karina rote” –solo nosotros somos hombres–, los racistas, los excluyentes y los asesinos de los verdaderos habitantes originarios en el territorio americano? Así ocurriría más adelante en el tiempo entre mexicas y tlaxcaltecas, así comenzó la siembra de la semilla del odio en contra de lo español, negando lo obvio, lo evidente y lo verdadero, que no es más que la sangre que corre por las venas de la gran mayoría de los venezolanos, caudal que hemos heredado de la madre patria junto con el idioma, las costumbres, la religión y nuestra historia auténtica y no la oficial que nos pretenden implantar…

Bolívar, Gual, Miranda y los padres de la patria eran y siempre serán españoles.

Lazos ineludibles de afecto, identidad y de nación que ahora un grupo alienado pretende interpretar con obscena demencia a unos golpistas que sembraron de terror y crimen el piso de la patria, para cosechar en el surco de la historia la falsa nacionalidad.

Hoy, día de la Coromoto, y el 12 de octubre, Día de la Raza son fechas que solas hablan de lo que en realidad somos como nación.