• Caracas (Venezuela)

Leopoldo López Gil

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Guerra económica

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Sin sacudir el polvo del camino que anduvo, al apenas aterrizar, Maduro encadenó radios y televisoras desde Miraflores para dictar los primeros pasos de su radicalización: “No habrá más conversaciones con esos empresarios con caras hipócritas y compungidas, que luego se convierten en demonios contra el pueblo”; y luego subrayó: “Vengo dispuesto a radicalizar la revolución contra todos los que la sabotean desde lo económico. No me importa el apellido y el nombre que tenga y pido a los ministros y a los poderes del Estado mano dura”.

Es decir, la guerra económica arreciará ahora, luego de haber ilusionado a la nación con la oferta de un proceso conciliador. Apenas tres días después de su encuentro “serio y franco” en el que según él “se dijeron verdades” con el presidente Obama y agregó como aderezo esperanzador: “Se abrió la posibilidad de un proceso de diálogo”.

Ha anunciado el presidente de la República, arropado por el homenaje del aplauso de los uniformados, que radicalizará la llamada revolución bolivariana que dice dirigir contra los empresarios saboteadores de una economía que impide al pueblo acceder a productos de primera necesidad, convirtiéndolos en lujo de sus despensas.

Habla, como lo ha hecho otras veces, de pruebas y videos, pero ahora como ayer nunca los presenta.

Maduro no dio un solo nombre, ni de empresario ni de producto alguno, pero aseguró que existen empresarios a los que se les entregaron dólares para la importación “de esos productos que no se hacen en Venezuela” pidiendo que se les investigue, analicen sus cuentas bancarias y revisen sus almacenes.

“Si es necesario vamos a detenerlos”, amenazó. “Al que encontremos en conspiraciones y saboteos, pa’ la cárcel, tienen que pagar lo que le hacen al pueblo, ya basta compatriotas, todo tiene un límite”, agregó, y luego señaló que “radicalizarse es ir a la raíz” y “sacar lo podrido que está abajo”.

Cual gran comandante, Maduro puso firme a la Fuerza Armada en contra de los creadores de empleo, sembradores de la producción de alimentos, a los que ahogará con la radicalización del socialismo.

¿Cuándo se introdujo el vocablo “socialismo” en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela?

Tal vez el objetivo final de su discurso sea reducir el alcance del pensamiento, o tal vez hoy padecemos la tragedia que George Orwell advirtió y estamos viviendo en 2015 la resurrección de1984. Si el lenguaje es de guerra, no habrá tregua, sin tregua no habrá paz. ¿A dónde nos llevará esta insensata belicosidad?

Tal vez ni Maduro lo sepa.