• Caracas (Venezuela)

Leopoldo López Gil

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Leopoldo López Gil

Cinismo, ignorancia o sordera

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Estupefactos quedamos al leer el contenido de la reciente intervención del vicepresidente de la República Jorge Arreaza, ante el plenario de la Cumbre Iberoamericana reunida en Veracruz, México bajo el lema de “Educación, Cultura e Innovación”. Logró confundirnos cuando, alejándose de los temas y situación de la Educación en Venezuela, exigió para desarrollar cualquier estrategia de movilidad de talentos en Iberoamérica esta deberá evitar “el robo de cerebros” por parte de países ajenos a este espacio.

No sabemos si el vicepresidente Arreaza tiene conocimiento de las precarias condiciones que toleran nuestras Universidades Autónomas, lo que padecen privadas de sus funciones de investigación y discusión como consecuencia del ahorcamiento económico por parte del régimen que gobierna a Venezuela.

¿Tendrá en cuenta el vicepresidente cómo conciben los estudiantes venezolanos su futuro inmediato? ¿Habrá cumplido el gobierno venezolano con la elemental obligación de averiguar el por qué los jóvenes venezolanos abandonan la patria, para ir a prestar sus servicios profesionales a otras naciones?

No sabemos si el vicepresidente recuerda aquel aciago momento para la patria cuando, cual caporal enojado, Hugo Chávez botó con pitazos a los técnicos que conformaron en Pdvsa uno de los equipos científicos mejor preparados del mundo petrolero, violentando y atropellando con sus órdenes principios elementales de Derechos Humanos. Aquel día les negaron a los trabajadores del petróleo todos sus derechos, los adquiridos como trabajadores venezolanos y los que les pertenecen como seres humanos. Quedaron en la calle, desamparados y sin protección social tras años de servicio, sacrificios y preparación.

El énfasis de la exigencia del vicepresidente estuvo en “cualquier estrategia de movilidad de estudiantes, de investigadores, de profesores” esté “muy bien regulada para que efectivamente vayan esos profesionales donde de verdad haya la necesidad y no se queden amparados en ese tipo de desarrollo de otros países en otras partes del mundo”.

¿Ignora Arreaza que el profesional, técnico o científico, en nuestro país hoy está desamparado él y su familia, y sus hijos sin futuro? Por ello acude dónde lo necesiten y consideren como factor para el desarrollo social. ¿No sabe el vicepresidente que en el IVIC, en las Universidades y en las instituciones dedicadas a la investigación se bajaron las santamarías para las oportunidades a la juventud venezolana?

En Miraflores no son oídas las múltiples protestas de médicos, profesores e investigadores, porque dicen que no hay peor sordo que el que no quiere oír.