• Caracas (Venezuela)

Leopoldo López Gil

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Bendita devaluación

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Dada nuestra gigantesca deuda con China, la devaluación del yuan es una buena noticia. Una devaluación de 2%, máximo posible dentro de su banda de fluctuación, sorprendió al mundo de las finanzas.

Pero teniendo en cuenta que la revolución se trazó como tarea la destrucción del país económico, su producción industrial, la exportación de materias primas diferente a los hidrocarburos, y considerando que nuestro petróleo está en oferta a su precio más bajo en los últimos años, surgen muchas interrogantes.

Comencemos con aquellas que tienen que ver con la escasez de alimentos y la terrible situación que padece la salud pública, banderas apocalípticas que Hugo en su fantasía populista ofrecía dominar desde la toma del poder.

Son casi 17 años de socialismo del siglo XXI y los nubarrones que avizoraban su tempestad se han transformado en aterradoras tinieblas.

Tenebrosidad en la que caminamos a tientas, pues no participamos en el festín OPEP que produce hoy más petróleo que nunca, gracias a Irak, Arabia Saudita y nuestros compañeros de ruta revolucionaria de Irán. Todos han incrementado sus respectivos techos de producción.

Concurre con la devaluación del yuan y el fortalecimiento del dólar la notable rebaja en la demanda china de importaciones de materias primas para sus industrias.

Ahora sí que llegó la guerra económica con la que Nicolás, y el cuento de “Ahí viene el lobo”, pretendía sembrar el miedo… Pues ahí está y ya se le ven las orejas.

¡Y son orejas de verdad! Llegó “el lobo” y nuestros aliados encarándonos en la acera de enfrente intentan sobrevivir.           

Escuchándolos, viéndolos sentarse con quienes han sido sus enemigos históricos para buscar acuerdos y llegar a soluciones, nos preguntamos cómo vamos a resolver el tema del Esequibo, ese que ahora azuzan como si de un avispero se tratara. Cree este régimen traicionero de la democracia que puede convertir su ausencia irresponsable, una que la nación ha observado por años ante el despojo del territorio, en un acto patriótico como hicieron los militares argentinos cuando declararon la dolorosa Guerra de las Malvinas contra el poderoso imperio británico, para disfrazar su fracaso.

¿Tendrá el régimen el comportamiento auténticamente patriótico y cobrar nuestros dólares al Caricom, y poner las cuentas claras con Cuba?

Son muchas las preguntas que deben responder el régimen y su Asamblea. Sincerarse en vez de despistar con investigaciones como la de CNN por haber cometido un error y convertirlo en el delito de informar. Ya el derecho de informar, y estar informado, ha sido cercenado de raíz.