• Caracas (Venezuela)

Leopoldo López Gil

Al instante

Bandera deshilachada

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Para tejer una tela se requiere de una urdimbre de hilos independientes sobre una base llamada trama. No importa si se trata de un modesto pañuelo o una enorme alfombra.

La cohesión de miles de hilos delicados y frágiles a la red los hace fuertes y resistentes por su unidad estructural. Así es la patria: un ordenado tejido de millones de ciudadanos que atados unos a otros con sus leyes y Constitución logran fortaleza, resistencia y el desarrollo de su potencial.

No se debe confundir el propósito de la urdimbre de la patria y mucho menos el entramado legal desde la posición de poder porque se desvirtúa el significado y finalidad de los postulados, cuando en abuso de autoridad se adultera sólo para ajustarlo a la satisfacción de mezquinas voluntades y propósitos patrioteros.

Retomemos el ejemplo de los tejidos, y veremos cuán fácil es entender la coherencia entre el diseño y el uso de cada pieza; no usaríamos un pañuelo para cubrir suelos y destrozarlo con el pisar, como tampoco utilizaríamos una alfombra para limpiar nuestras narices. Ambos absurdos son consecuencia de una alteración del diseño y su objetivo final.

Esa ilógica y hasta risible circunstancia no es distinta a la aberración del abuso legal en la nación dándole un uso equivocado al marco legal que nos une e identifica como venezolanos.

Hoy podríamos señalar la impunidad, el abuso de autoridad y el irrespeto a tratados y convenios como responsables de la destrucción de la malla que nos une como nación. Tal vez hemos roto tanto los hilos que solo va quedado una bandera deshilachada, bandera que siempre tuvo tres colores y hoy pretenden dejarle solo su banda inferior.

El camino por senda estrecha, sin posibilidad de maniobra, nos obliga a recoger y proteger cada hilo roto, urdir cada posibilidad, celebrar cada intento de trenzar, y sobre todo no perder la orientación del diseño.

El próximo 3 de agosto, día del aniversario del diario El Nacional debería ser una fecha para convocar a una enorme y espontánea manifestación de respaldo a todos los defensores de la libertad de pensamiento.

La presentación de María Corina al CNE debería estar acompañada por un multitud de creyentes en la libertad de escogencia. Todos somos parte de la bandera y no podemos deshilacharnos ni dejar que lo hagan por nosotros.

El irrespeto a nuestra Constitución y a nuestras leyes, son en el análisis final una vil traición a la democracia, una burla al ciudadano que no debe permanecer complaciente.

Retomemos un solo camino, un solo derrotero, recuperar nuestra bandera con todos sus colores, una patria donde todos los derechos sean para todos sus ciudadanos.