• Caracas (Venezuela)

Leopoldo López Gil

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Leopoldo López Gil

Amenazante solución

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Cadenas opresoras de la libertad de los venezolanos han provocado la escasez como respuesta a la lucha generada por el proyecto de un socialismo mal entendido, proyecto de un régimen que, en su proceso revolucionario, tradujo la eliminación de la producción de alimentos, de bienes de consumo y servicios sanitarios en el pernicioso equívoco de hacer creer que defendían la soberanía de un pueblo excluido.

La escasez con la que vivimos todos los venezolanos, de todas las clases sociales, de todas las edades, es el resultado del discurso de la siembra del odio. Este proyecto provocó la carencia de lo elemental que se convierte en la penuria a la que nos somete el régimen. Incapaz de producir ni siquiera el diagnóstico de la tragedia que vivimos. Todo, gracias a la política de basamentos nocivos e ignorantes del fallecido y su pupilo.

Estamos aborregados. Nos hemos convertido en multitud irracional, que con la tabla rasa del autoritarismo hace un pueblo ciego y sometido, generando en sus consecuencias una terrible cadena que comienza con la escasez y produce abundancia. Abundancia de problemas económicos, sociales y de salud pública que surgen de ineficientes y miserables políticas equivocadas, que hasta el mismo socialismo ha sepultado.

Situación como la que sucede con Juanita, la hija del famélico Juan Bimba, que por falta de medicinas tiene a su hijo enfermo con diarrea y sin pañales que le generan la abundancia de problemas que ahogan su esperanza de vida para su familia. La diarrea sostenida y en insalubre contacto con el cuerpo desnudo del infante provoca variadas enfermedades en su piel. Calamidades indetenibles ante la escasez de medicinas.

La ausencia de medicinas es otro eslabón revolucionario que también ha cerrado centros de investigación, institutos universitarios, y provocado que los laboratorios bajen la santamaría de la importación de medicamentos porque también se produjo la escasez de dólares.

El barril petrolero ya no los produce, pues en su momento se nos arrebató con arbitraria ignorancia la oportunidad de competir hoy en el mercado del petróleo.

La abundancia fatídica generada por escasez aumenta los males que agobian al pueblo. Hoy se pretende solucionarlos con excursiones de mendigos a China, Arabia Saudita, Qatar, Rusia y quién sabe dónde más, pidiendo préstamos para pagar cuentas del pasado, abriendo un inmenso horizonte de problemas futuros. Tristemente, la última escasez será la de nuestra soberanía.

Entonces, ni patria tendremos.