• Caracas (Venezuela)

Lena Yau

Al instante

Patria o muerte

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Que Alberto Barrera Tyszka es un obrador de la palabra es sabido por todos.

Autor de líneas que se mueven en distintos géneros, poesía, cuentos, novela, crónica, nos regala un verbo poco complaciente.
No es amigo del lugar común, tampoco de lo estridente.
Su trabajo siempre ondula entre lo radiográfico y la mesura.
Se mueve con pasos firmes. Evita la emotividad y el desgarro llamando a las cosas por su nombre y es justamente a partir de lo directo y lo descriptivo desde donde emplaza lo que sacude al lector.
Tiene capacidad para describir con una voz que abre rutas de reflexión.
Entiende el escritor que el universo es lenguaje.
Confieso que me alegré mucho con la noticia que lo anunciaba ganador del Premio Tusquets de Novela y confieso también que la alegría se me aguo﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽que la alegría se me aguka es perfecto.ar, encontremos respuestas a las preguntas que cierran y abren este libro y el ó un poco al conocer el título del libro con el que ganó: Patria o muerte.
Saturada de las dos palabras, juntas o separadas, agotada del eco de ese grito que se desteñía en las paredes de una isla del caribe, hastiada de un lema que agonizante que se convirtió en cansino estribillo en boca del fallecido comandante y de sus acólitos, llegué a pensar que no la leería.

Pero leí.
Y según iba leyendo mis ojos se abrían y el cuello se estiraba buscando alcanzar más, llegar hondo y lejos en la historia que se iba desarrollando en esas páginas.
El libro me envolvió de tal manera que no pude soltarlo hasta llegar al punto final.
No lo leí, lo viví, me engarcé a cada frase como si fueran columpios de anillas y me balanceé incansable en ese espacio.
¿Cómo hablar de esta novela sin contarla?
Diré que, en efecto, el título es un síntoma de lo que ocurre adentro.
Lo milagroso es que la frase, martillada, abollada, estertórica, huera, zombie, se llena de vida y adquiere una dimensión completamente diferente a la resonancia inicial cuando encabeza la novela.
En la medida en que la historia avanza hay una metamorfosis: el grito se vuelve susurro, lo ramplón se llena de capas, la disyuntiva maniquea se diluye y pasa del ultimátum a lo que contiene. Nos explica (al país político, al país humano, al país paisaje, al país verbal) sin dejar nada por fuera.
El titulo es perfecto.
Me sorprendió gratamente la destreza de Barrera Tyszka para mantener el equilibrio a la hora de contar una historia en un contexto tan complejo.
Estos años pueden ser para algunas miradas años justos, para otras años tenebrosos.
En algo coincidimos de lado y lado: desmontarnos, explicarnos, contarnos es una tarea prácticamente imposible.
El acierto del escritor ha sido narrar como quien muestra.
No hay juicios, no hay posición, hay ficciones en un contexto histórico, real, verificable.
Pero nuestra realidad es siempre tan inatajable que se acerca más a la creación.
Nuestra historia no parece recogerse sino fabularse porque “la fabulación tiene más poder que los hechos.”
Desde allí Alberto Barrera Tyszka escribe esta novela.
Realidad y ficción se entreveran de tal manera que llega un punto en que ya no es importante detectar qué fue lo que sucedió y qué fue producto de la invención.
Los personajes son reales porque nosotros somos ellos.
El narrador apunta al manejo que se ha hecho del lenguaje el poder estos años.
“Su lengua controlándolo todo, invadiendo mapas, sometiendo enemigos. Su lengua: su gobierno. El país fue nuevamente el reino de la oralidad”.
¿Qué ocurre cuando la autoridad absoluta se hace con el habla?
¿Qué ocurre cuando esa autoridad enmudece?
¿Qué ocurre cuando la autoridad desparece y su verbo se convierte en un catecismo continuista?
El narrador nos vuelve a dar claves:´﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽ante y que se convirti caribe, un lema que parec del eco de ese grito que se desteñijos de invitar a la pena abre ruta´﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽be, un lema que creócí caribe, un lema que parec del eco de ese grito que se desteñijos de invitar a la pena abre ruta
“Leer es buscar. Leer es buscarse. Siempre”.
Verdad y veracidad para comprender.
Patria o muerte de Alberto Barrera Tyszka y Los maletines de Juan Carlos Méndez Guédez son dos de las escrituras que abordan estos años oscuridad para darnos luces sobre ellos.
En palabras de Charles Simic, “el tiempo es el lapso entre la percepción y el reconocimiento (la consciencia de la precepción)”.
Esta novela es tiempo para nosotros mismos, para nuestra percepción y nuestro reconocimiento.
Tiempo interno.
El final de Patria o muerte es la primera línea de lo que está por escribirse.
Ojalá que, aunque todo sea raro y ya no podamos regresar, encontremos respuestas a las preguntas que cierran y abren este libro y el libro que está por venir.


lenayau@gmail.com