• Caracas (Venezuela)

Keyen López

Al instante

Keyen López

Un efecto no tan Mozart

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Amadeus, 1984. La película que narraba la historia de uno de los más geniales compositores y músicos de la historia, muestra a un Mozart burlón, con un comportamiento absurdo aunque pintoresco que despertaba odio entre sus competidores. El más mencionado de ellos en la cinta de Peter Shaffer es Antonio Salieri, enemigo mortal de Wolfang, que dentro de la película se encargó de causarle la muerte.

La realidad es que Salieri y Mozart sí que eran competidores, pero no tan mortales. Incluso se les vio juntos aplaudiendo uno las obras del otro, también Salieri fue maestro del hijo de Mozart, Franz Mozart, luego de que este falleciera .

Así, como ésta, llamémosla discrepancia histórica, existen muchas otras que me llevan a preguntarme qué tan real es la película y qué tan genial era realmente Mozart. También si realmente su música es más especial que la de otros grandes músicos de la época.

Mozart escribió su primera composición antes de los 5 años de edad, un niño prodigio sin duda. A los 6 años debutó frente al público y de allí en adelante durante toda su infancia cautivó a muchas de las ilustres casas aristocráticas de Múnich.
A los 7 compuso su primera sonata y 4 años después, cuando regresó a Roma después de una gira triunfal por varios países, comenzó a generar envidia por su gran talento.

Pero este artículo no es solo para hablar de la vida de este célebre músico, que murió no por agotamiento, como la película sugiere, sino (supuestamente) por ingerir mercurio. Una de las teorías es que le aliviaba los dolores que sufría debido a varias enfermedades.

Podríamos escribir muchos libros acerca de aquellos tiempos y hablar de cómo los músicos siglo XVIII eran básicamente siervos de la aristocracia, asalariados, mal pagados, vejados o de cómo el gran músico vienés murió en la ruina. Quizás podríamos hablar de la malformación en su oreja, o de los mitos que rodean su vida de fábula, pero será para otro encuentro.

La verdad es que siempre tuve en mi mente algo llamado “el efecto Mozart”; por muchos años lo escuché mencionar, en televisión, en libros y en el boca a boca, y como últimamente he sufrido de muchos desengaños, decidí desenmascararlo investigando, desde la vida de Amadeus hasta libros que estudian el cerebro de todas las formas posibles.

Primero, lo primero. Qué es el tal efecto Mozart.

Para empezar, es una marca registrada por Don G Campbell, Inc.

También es un libro de contenido muy interesante que trata acerca de cómo escuchan la música los fetos y de cómo afecta su desarrollo; son además historias de curaciones “milagrosas” de enfermedades graves, todas gracias a la exposición a la música clásica, particularmente la de Mozart.

Muy bien narrado el libro, entretenido y lleno de muchas investigaciones científicas relacionadas con la música, las ondas etc.

Pero ¿por qué él? Por qué no otros de su época, por qué no Bach, Haydn o Beethoven; la respuesta del autor no entra en tecnicismos ni en explicaciones musicales, solo de algo mágico que tienen sus composiciones, su simplicidad y su “comercialidad”. También dice que gracias al violín de su padre Mozart siempre recibió música desde que estaba dentro de su madre y esto lo hizo desarrollar su capacidad neuronal, espíritu humano etc.

Vuelvo a repetirme, el libro es muy interesante y dice muchas verdades y lo recomiendo. Pero ¿qué hay de cierto en este famoso efecto?

Según Wikipedia, fue en 1993 cuando la psicóloga francesa Rauscher, de la Universidad de California y el neurobiólogo
Gordon Shaw de la Universidad de Wisconsin, describieron que la exposición de 36 estudiantes durante 10 minutos a la sonata para dos pianos en re mayor K de Mozart tenía efectos positivos en las pruebas de razonamiento espacio temporal.
Este efecto, duraba supuestamente también unos 10 minutos y el hallazgo fue publicado en 1993 en la revista Nature. Es importante destacar que se ha intentado recrear estos experimentos y nunca se ha llegado al mismo resultado.

Hay algo de verdad en que la música clásica, mas no exclusivamente la de Mozart, tiene propiedades especiales para el cerebro, y esto pasa de la siguiente manera.

Resumiendo bastante, el cerebro según la teoría Triuno propuesta por Paul Mclean, descubre 3 estructuras o sistemas cerebrales.

El sistema reptil que se encarga de la inteligencia básica: rutinas, parámetros, conductas automáticas.

El sistema límbico, encargado de las emociones, la inteligencia afectiva y motivacional.

Y finalmente la parte más evolucionada del grupo, el neurocortex, dividida en dos partes o más bien hemisferios. El lado izquierdo es el encargado de la inteligencia racional, la lógica. El derecho está encargado de la creatividad, la intuición, las sensaciones y sí, la música.

Está comprobado que estimular el lado derecho del cerebro, no solo con música sino de manera gráfica, imaginal, pictórica entre otras, mejora notablemente justo esas funciones, aunque no te hace más inteligente, ya que la parte de la razón se encuentra del otro lado.

El cerebro necesita de todos sus cuadrantes y estructuras para estar completo, todo se complementa y dependiendo de que se estimule más, (especialmente durante el crecimiento) esa parte destacará en nosotros. Mozart si bien fue increíble y le dio un nuevo sentido a la época o música clasista, no fue mago, ni extraterrestre, aunque sí muy novedoso para la época.
“No volverá a existir un talento igual en cien años” dijo su amigo, músico brillante y admirador Joseph Haydn. Yo creo que no habrá un talento igual. Punto.

Concluyo explicando que el hemisferio derecho se relaciona con el análisis del tono y del timbre y el izquierdo con el ritmo y el reconocimiento de melodías.

Según la clase de estímulo musical al que se está expuesto, se activan diferentes áreas cerebrales en función de la percepción que se evoque: recuerdos, imágenes, asociación de palabras, sentimientos relacionados, etc. También se reconoce un predominio del hemisferio izquierdo en el análisis de las estructuras musicales en músicos o personas con entrenamiento musical.

Lo que sí es cierto es que la disposición para aprender es mejor si estamos de buen humor y con ganas de hacerlo, y la música clásica nos produce ese efecto.

La de Mozart es tanto alegre y rimbombante en algunos casos como magníficamente abrumadora y triste en otros. Sigue patrones que le permiten al menos melómano de los mortales escuchar sus composiciones una y otra vez sin cansarse .Aún hoy, es el rockstar de la música clásica, el más comercial de todos y esta palabra, quizás, fue la clave para Don G Campbell.

Pero hay algo que me incomoda de todo esto; si bien es cierto todo lo anterior, como nota final los dejo con esta reflexión.

Amadeus sufrió de numerosas enfermedades que lo llevaron a fallecer a los 35 años (mi edad actual). Algunas de ellas fueron infección estreptocócica en las vías superiores, eritema nudoso, fiebre reumática y amigdalitis dos veces cada una, sinusitis, fiebre tifoidea endémica que lo llevó a un estado de coma, viruela, una congelación durante sus viajes por Italia, traqueobronquitis con ictericia, un absceso dental agudo, bronquitis, una infección viral, enfermedad renal crónica, síndrome de Schönlein-Henoch, entre otras.

¿Por qué siendo Mozart el creador de su propia música, viviéndola, sintiéndola, creándola las 24 horas, no vivió una vida más saludable?