• Caracas (Venezuela)

Karl Krispin

Al instante

75 años

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En nuestro país no hay monumento alguno al presidente Grover Cleveland como tampoco al antipático y soberbio de Teddy Roosevelt. Sin embargo, gracias a ellos se le pudo poner coto a los terrófagos e insaciables depredadores ingleses. Las bocas del Orinoco y el actual estado Bolívar continúan dentro de nuestro mapa gracias a que Cleveland en 1895 le echó un parado a la ladronería británica, y en 1902 Venezuela no fue anexionada por británicos y alemanes porque Roosevelt los disuadió con su flota marítima en Puerto Rico. Nuestras relaciones con Estados Unidos han estado tradicionalmente cargadas de prejuicios e inexactitudes. Bolívar era un admirador de Washington y dado su desmedido encanto por los ingleses, también de la joven nación. La agenda del Libertador no estaba escrita precisamente con la tinta del antimperialismo anglosajón. Chávez mintió mucho en este respecto y en la reivindicación de su clon histórico, el funesto de Cipriano Castro. En honor a la verdad, los americanos desarrollaron sus intereses económicos en el país con la llegada del petróleo.

Venezuela se moderniza cuando se americaniza y la comodidad empieza a cortejarnos. Nuestras relaciones con Estados Unidos han sido cordiales y respetuosas, y una de las vías con que se ha logrado es con la diplomacia de la cultura. Una de esas instituciones nuestras y mediadoras que ha conseguido el mejor intercambio binacional ha sido el Centro Venezolano Americano, CVA, que esta semana ha cumplido 75 años como eje cultural y escuela de inglés. Su fundadora, Margot Boulton de Bottome, entendió muy bien en los cuarenta hacia dónde se dirigía el futuro económico del país y la necesidad que teníamos de aprender inglés y conseguir que Venezuela diera el salto modernizador.

Era el signo de los nuevos tiempos para la amistad con una nación con intereses productivos en nuestro territorio pero confiable, y que hoy sigue siendo nuestro primer socio comercial y democrático. En esa calle de ida y vuelta de 75 años de amistad y cultura el CVA ha formado a generaciones enteras en el idioma inglés y ha sido el engranaje de un rico y fructífero diálogo cultural. La historia está llena de malos entendidos porque el repertorio político los ha fomentado. Es incierto y excesivo el papel que la izquierda ha pretendido endosarle a Estados Unidos en su influjo hacia Venezuela. Más bien, hasta con indiferencia nos topamos por parte del norte. En un libro que me ha tocado dirigir respecto a estos 75 años históricos del CVA, he dicho que el mejor idioma es el de la cultura, que con ella no caben las malas conjugaciones ni los adjetivos descolocados.  Con esta gramática de la corrección se ha hecho el CVA.