• Caracas (Venezuela)

Juan Marcos Colmenares

Al instante

¿Dónde están los reales?

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En estos tiempos estamos viviendo momentos muy difíciles: inseguridad, corrupción e impunidad; desempleo, inflación y pobreza; desabastecimiento de alimentos, medicinas y artículos de primera necesidad. Una crisis económica, social y política sin precedentes en nuestro país. Esta realidad es intolerable conociendo los enormes ingresos recibidos por Venezuela en los últimos 16 años, provenientes de la renta petrolera y calculados entre 1,8 y 2 millardos de dólares. Sabiendo además, que el régimen se ha endeudado perversamente con China y Rusia.

Ante ese sentimiento de impotencia y frustración viene a nuestra memoria la campaña presidencial de 1978, en la cual Luis Herrera Campins usó como su eslogan electoral ¿dónde están los reales? Y con asombro nos preguntamos: ¿A dónde se fueron esas colosales rentas petroleras? ¿Qué hicimos mal? ¿Quién es el responsable de esta ruina?

Venezuela ha recibido en estos 16 años, quince veces más de lo utilizado en el Programa de Reconstrucción de Europa (Plan Marshall) después de la II Guerra Mundial, que sirvió para recuperar la economía de Alemania, Austria, Bélgica, Luxemburgo, Dinamarca, Francia, Grecia, Holanda, Irlanda, Islandia, Italia, Noruega, Portugal, Reino Unido, Suecia, Suiza y Turquía y a sus más de 254.958.000 habitantes. El Plan fue un éxito porque Europa alcanzó el mayor crecimiento económico de su historia, aumentó la producción industrial en más de 30% y la producción agrícola superó cualquier record anterior a la guerra.

Pero nosotros, con el ascenso de Chávez al poder, caímos en un círculo vicioso que trasformó esa riqueza en una maldición que nos ha empobrecido. Su administración profundizó el estatismo, el rentismo y el populismo, arrasando con el estado de derecho, las instituciones y las libertades fundamentales. Estimuló el resentimiento y la lucha de clases, culpando de nuestros problemas a la burguesía, al imperialismo, a los yanquis, a los empresarios y hasta a los judíos. Que somos pobres porque ellos son ricos y que Cuba es el mar de la felicidad. Una copia al carbón del caudillo idiota que engaña al pueblo, señalado por Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa, en el Manual del perfecto idiota Latinoamericano.

Esos ingresos han sido saqueados por este régimen felón y ladrón, que expropió las oportunidades, destruyó el sistema judicial y permitió el crimen y la corrupción. Hoy sabemos, gracias a investigaciones adelantadas por organismos de Estados Unidos y a medios internacionales de comunicación, que esos reales han ido a parar a los bolsillos de la oligarquía militar y sus cómplices civiles; y sus cuentas bancarias están en Andorra, España, Luxemburgo, Panamá, Suiza y otros paraísos fiscales.

Esperemos que esto nos dé el coraje y la voluntad para lograr un cambio de modelo y de gobierno, antes de 2019. Para entender que la riqueza se construye mediante el trabajo, el esfuerzo y la responsabilidad individual. Para apostar por los emprendedores, el capitalismo popular, la investigación y la tecnología. Que es necesario hacer énfasis en la cultura de la excelencia y la eficiencia, combatir la corrupción administrativa, la impuntualidad y la irresponsabilidad.

Pero también, para que los venezolanos demandemos rendición de cuentas y exijamos a esos forajidos responsabilidades civiles y penales por la gestión de nuestros fondos públicos.

 

*Abogado

jmcolmenares@gmail.com

Miembro de Vente Venezuela