• Caracas (Venezuela)

Juan Marcos Colmenares

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El país de los idiotas

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“Le tengo mucho miedo a los pendejos, porque son mayoría y pueden elegir un presidente” (Facundo Cabral).

 Cansados de la corrupción que carcomía la democracia en Venezuela, su incapacidad de reducir la pobreza y las desigualdades sociales, por el agotamiento del sistema político y la crisis de los partidos, millones de venezolanos votaron por una opción que quintuplicó la criminalidad, disparó la inflación, financió el extremismo castro-comunista y multiplicó por cien la corrupción, el latrocinio y el saqueo.

Pero todos caímos por idiotas y el remedió resultó ser peor que la enfermedad.

Hugo Chávez, manipulando la ignorancia y la esperanza de un pueblo, hizo creer que nosotros éramos las víctimas. Que los culpables de nuestros problemas eran la burguesía, los empresarios, el capitalismo y el imperio, y que somos pobres porque ellos son ricos. Fue el caudillo  populista y militarista que nos describen Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa en el Manual del perfecto idiota Latinoamericano, donde examinan las verdaderas causas del atraso y del tercermundismo de nuestros países: la idiotez política de nuestros líderes y ese revoltijo mental de viejos prejuicios izquierdosos, complejos de inferioridad y resentimiento social de echarle la culpa de todos los males a Estados Unidos. Hoy muchos de los idiotas políticos que votaron y respaldaron la llegada de Chávez al poder siguen vivos, mantienen la misma actitud resentida y apoyan a Maduro.

Pero ¿qué hicimos mal? Lo primero fue victimizarnos y culpar a otros de nuestros problemas. Lo segundo, no asumir que la solución está dentro de nosotros y que solo depende de nosotros construir nuestro futuro.

Para construir ese futuro y lograr progreso y desarrollo económico, debemos ser pragmáticos y dejar a un lado las ideologías. O como dice María Corina Machado: “Esa obsesión de calificar a la gente en derecha o izquierda está superada. Si plantear que la erradicación de la pobreza es una responsabilidad de toda la sociedad y es una idea de izquierdas, entonces soy de izquierda. Si creer que la propiedad privada, la inversión y la productividad es un tema de derechas, entonces soy de derecha. Creo en una sociedad donde deba haber seguridad y trabajo digno para todos, donde los mecanismos del mercado generen competencia y oferta diversa, donde haya incentivos al trabajo y al talento”.

Ser pragmáticos nos obliga a diseñar un plan prospectivo estratégico para los próximos 10, 15 y 20 años, aprovechando nuestras ventajas comparativas y competitivas como país: a) Situación geográfica: al norte de América del Sur, equidistante entre Norte y Suramérica. País puerto-aeropuerto casi obligado entre Europa, América y Asia por aire, y vía marítima por el mar Caribe, Atlántico y el Pacífico (vía Canal de Panamá). b) Recursos: energéticos (petróleo, carbón, gas, electricidad); turísticos (mar, ríos, playas, montañas, llanos); naturales (minerales, selva, fauna). c) Capital social: gente joven, productiva, resiliente, con educación universal, adaptable a entornos culturales diferentes y mujeres profesionales excepcionalmente preparadas.

Debemos desarrollar al máximo nuestras potencialidades, invertir en una educación de calidad conectada con el aparato productivo y fortalecer las instituciones. Pero, además, necesitamos un liderazgo integrador que articule alianzas y fuerzas sociales; y que promueva la unidad e impulse el capital social.

Esta es la única fórmula de lograr desarrollo económico y progreso, para dejar de ser un país de idiotas.

 

*Abogado

jmcolmenares@gmail.com

Miembro de Vente Venezuela