• Caracas (Venezuela)

Juan Marcos Colmenares

Al instante

Un país “eschavetao”

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Desde 1958 hasta 1998, Venezuela vivió su etapa más larga de civilidad, pluralidad y estabilidad política, económica y social. Fuimos considerados como un país en vías de desarrollo, un país emergente donde se comenzaba a liberar la economía, mejoraba la seguridad jurídica, se luchaba contra la corrupción y se establecía un Estado de Derecho.

Con la visión de lograr la gran Venezuela, reorganizamos la administración pública y su estructura económica para democratizar al Estado, logrando la descentralización y la elección directa de gobernadores y alcaldes. Con el propósito de convertir a Venezuela en un país internacionalmente competitivo, globalizamos la economía y nos vinculamos a los centros mundiales del capital. Tratamos de acabar con el capitalismo de Estado ampliando las fuentes de ingresos, diversificando el sector productivo, reduciendo el peso del Estado y creando una sociedad productiva y no rentista.

En esos cuarenta años invertimos con éxito nuestros recursos: en la industria básica y pesada del acero y la bauxita (Sidor, Venalum, Alcasa, Bauxiven, CVG); en la industria petrolera y petroquímica, creando capital humano e infraestructura física (Pdvsa, Pequiven, empresas mixtas); en la agroindustria, con la construcción de ingenios azucareros y complejos manufactureros. Y desarrollamos empresas y complejos hidroeléctricos (Electricidad de Caracas, Enelven, represas de Guri y Uribante-Caparo). El bolívar era una moneda dura que se cotizaba en los mercados mundiales junto al dólar, al marco y al yen; y nuestro PIB alcanzó un crecimiento muy superior al de cualquier país, con más desarrollo social y mejor calidad de vida.

Pero después de 16 años y a pesar de los ingresos recibidos, este régimen comunista nos ha retrocedido y desmejorado nuestra calidad de vida. En el período democrático recibimos ingresos por 427.393 millones de dólares y en los últimos 16 años 2.295.000 billones de dólares. ¿A dónde fue a parar esa gigantesca cantidad de dinero?

En 1998, la tasa anual de homicidios por cada 100.000 habitantes fue de 9. En 2014 fue de 82 y Caracas es considerada como la segunda ciudad más peligrosa del mundo. En materia de salud, teníamos 25,32 camas por cada 100.000 habitantes; en el chavismo descendimos a 17,01. En democracia producíamos cada año 80,8 litros de leche por habitante, ahora se producen solo 31,79 litros. Para el año 2007 se habían cerrado 6.772 empresas de las que existían en 1998; y sin producción, las importaciones que en 1999 eran de 14.492 millones de dólares, en 2013 aumentaron a 51.479 millones de dólares. En democracia se construyeron cada año 4,07 viviendas por cada 100.000 habitantes; en la revolución 1,88 viviendas, a pesar de las misiones y todos los supuestos programas. En democracia 23% de los venezolanos vivía en barrios, pero en 2007 la cifra había aumentado a 52%. La democracia construyó 83 embalses, la revolución 2. En democracia se construyeron 63 aeropuertos, en revolución ninguno. En 1998 había una matrícula educativa de 657.448 alumnos en primer grado; pero, a pesar del crecimiento poblacional, en 2012 esta cifra descendió a 590.235 inscritos. Estos datos son oficiales y fueron tomados del libro Del Pacto de Punto Fijo al Pacto de La Habana.

Vivimos en un país “eschavetao”, en una situación que es insostenible. Necesitamos con urgencia un cambio de régimen y de gobierno, de modelo político y económico. Y para eso, no podemos esperar hasta 2019.

 

*Abogado

jmcolmenares@gmail.com

Miembro de Vente Venezuela