• Caracas (Venezuela)

Juan Marcos Colmenares

Al instante

Elecciones en dictadura

“Una democracia puede llegar a ser totalitaria, porque consultando al pueblo y aun con el apoyo de todo el pueblo, se puede instaurar la más feroz de las dictaduras” (Luis Castro Leiva).

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El contexto internacional y la globalización han hecho que las dictaduras evolucionen. Hoy se disfrazan de democracias, con campañas electorales, candidatos, elecciones y todo, para tratar de ganar una legitimidad de la cual carecen.

En Venezuela desde 1999, Hugo Chávez ocupó la presidencia, asaltó el poder, controló todas las instituciones y se fabricó una Constitución a su gusto y medida. Y aunque periódicamente hubo elecciones, estas no fueron ni libres, ni limpias, ni democráticas, porque el Consejo Nacional Electoral (CNE) cumpliendo sus órdenes las manipuló, para disfrazar esta dictadura de democracia.

Hoy, 16 años después, el directorio del CNE no es independiente, ni representa la pluralidad política del país violando el artículo 296 de la Constitución Nacional. Cuatro de sus miembros son afectos al oficialismo y los recursos públicos son ilegalmente usados para favorecer a sus candidatos. En materia electoral hemos exigido la presencia de representantes de la OEA, la ONU y la Unión Europea como garantía de la transparencia del proceso; pero el CNE solo admite a Unasur, que es un títere del Foro de Sao Paulo, Lula y Maduro, y no posee credibilidad internacional. Eliminó la figura de los observadores internacionales y los sustituyó por “acompañantes” que solo se limitan al día del acto de votación, no gozan de autonomía ni libertad suficiente para observar el proceso en todas sus fases, incluyendo las auditorías, ni pueden presentar conclusiones ni recomendaciones. También exigimos mantener el uso de los cuadernos de votación y que se cuente el 100% de las papeletas. En materia de identificación, desde 2003 el proceso de cedulación permitió la incorporación de millones de personas indocumentadas al registro electoral con muy pocos controles; y la tecnología de sistema de identificación es provista por la empresa cubana Albet.

Después de los fraudulentos resultados del 14 de abril de 2013 (1,5% de diferencia), el régimen incrementó su escalada represora violando la libertad de expresión, sometiendo y silenciando ONG y medios independientes; persiguiendo, encarcelando, torturando, asesinando e inhabilitando a estudiantes y líderes de la oposición. Pero, como dice María Corina Machado, “a pesar de todo eso debemos ir a votar, llamando las cosas por su nombre, denunciando las trampas y atropellos con firmeza y enfrentando con fuerza y organización cada obstáculo. Sobre todo, con plena conciencia de que frente a este régimen primero debemos infringir la derrota política y luego la derrota electoral”.

Las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre no deben ser consideradas como un hito o solución final a los graves problemas de gobernabilidad y legitimidad. Pero, sí son un importante paso hacia la transición pacífica para la restauración de la democracia, del Estado de Derecho y de un cambio; no solo de políticas o de gobernantes, sino en los valores y en el modelo de sociedad.

Somos mayoría los venezolanos que queremos un cambio radical lo más pronto posible. Estamos decididos a avanzar irreversiblemente en la transición hacia la democracia. Debemos tener el coraje y la valentía de enfrentar al régimen en todos los escenarios. Por eso estamos dispuestos a salir a la calle, para cobrar la victoria este 6 de diciembre y en el proceso de “transición hacia la democracia” que desde allí se inicia.

 

*Abogado

jmcolmenares@gmail.com