• Caracas (Venezuela)

Juan Manuel Raffalli

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Juan Manuel Raffalli

La verdadera amenaza territorial

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Con motivo de la famosa “Executive Order” emitida por el presidente Obama, ciertamente utilizando términos formalmente necesarios pero diplomáticamente inconvenientes, la administración Maduro ha resuelto armar toda una alharaca a título de estrategia política en su peor momento en términos de popularidad. Digamos que se trata de una emulación en pequeña escala de lo que en su tiempo han hecho Galtieri con Las Malvinas y otros presidentes desbordados por sus propias incompetencias. Así, Maduro ha gastado millones en una campaña publicitaria nacional y en lobby internacional para tratar de convencer al mundo, y en especial a los venezolanos, de que realmente Estados Unidos está pensando invadirnos o derrocar al gobierno, señalamientos estos que ya nadie se traga.

Sobre este tema se ha escrito mucho y sigue en vigor, aunque el país debería enfocarse en las calamidades reales que a diario lo aquejan. Sin embargo, en paralelo va corriendo un hecho de suma gravedad que sí tiene un impacto directo en nuestra soberanía territorial, nos referimos a la actitud asumida por Guyana que, de a poquito, sigue avanzando en su intento por arrebatarnos incluso más de lo que siempre asumimos como una “zona en reclamación”.

En efecto, desde hace muchos años el gobierno de Guyana ha venido actuando consistentemente con este propósito. En los últimos tiempos, concretamente desde 1999, es decir justo al inicio de la “revolución bolivariana”, las acciones posesorias sobre el territorio reclamado han adquirido un carácter alarmante y notorio. En ese año Guyana confirió la primera autorización a la Exxon Mobil para realizar actividades exploratorias dentro del acuerdo cuyo objeto es el llamado Stabroek Block que comprende una extensión de aproximadamente 27.000 kilómetros cuadrados. Posteriormente, en 2013, ocurrió otro incidente cuando nuestra Guardia Costera detuvo a la embarcación Teknik Perdana, cuando ejecutaba trabajos para la petrolera norteamericana Anadarko en plena zona de exclusión económica privativa de Venezuela. Ahora el asunto pasa de castaño a muy oscuro cuando las pretensiones exploratorias de Exxon autorizada por Guyana llegan nada menos que al extremo de realizar perforaciones en la mismísima plataforma continental venezolana. La magnitud del riesgo es tal que el especialista en esta materia Emilio Figueredo señala que de no ponerse enérgico freno a estos actos “Venezuela vería de inmediato mermados su derechos sobre la plataforma continental del Delta Amacuro en más de 60%”, destacando también que hasta el delta del Orinoco como salida sin estrechos al frente atlántico se vería comprometida.

Debemos recordar que el instrumento regulatorio de esta controversia es el Acuerdo de Ginebra de 1966 según el cual, hasta tanto se dirima la controversia, Guyana no puede ejercer ningún acto posesorio en la zona que se encuentra a la margen izquierda del río Esequibo, desde su nacimiento hasta su desembocadura en el Atlántico, por lo cual todos estos actos son claramente violatorios del Acuerdo de Ginebra, pero, de ser tolerados, los mismos pueden resultar constitutivos de derechos a favor de Guyana sobre el territorio reclamado por Venezuela y que los venezolanos debemos asumir como nuestro.

Lo insólito es que mientras la Fuerza Armada Nacional Bolivariana hace boxeo de sombra en ejercicios inútiles y costosos sobre una amenaza que no es real, y mientras nuestros oficiales de mayor rango se pronuncian contra el “Excutive Order” de Obama, nada dicen ni hacen para enfrentar estos actos del gobierno de Guyana que ponen en franco riesgo nuestra integridad territorial.

La Constitución de la República en sus artículos 322, 323 y 328, así como la Ley Orgánica de Seguridad y Defensa, obligan al presidente de la república, a la Fuerza Armada Nacional y al Consejo Nacional de Defensa de la Nación, a realizar todo cuanto sea necesario para preservar nuestra integridad territorial. Ahora más que nunca se requiere ser enérgicos y no perseguir una oveja cuando el lobo está dentro del corral.

En este mismo sentido es importante destacar el reciente apoyo a Guyana que ha emanado del grupo denominado Caricom, beneficiarios por dádivas energéticas que Venezuela les ha dado en estos 16 años de revolución para comprar sus votos. Este también debe ser repudiado y con especial énfasis. ¡Vamos canciller Rodríguez! no camine silbandito hacia arriba, pronúnciese, exija, o es que es más fácil pelearse con Obama que con el Caricom.

Estas sí son amenazas reales y concretas. Obama no es un problema, todo lo contrario, Venezuela le sigue vendiendo a los “yankees” cerca de 1 millón de barriles diarios y es nuestro mejor cliente, por eso ese pleito es un show político. Si yo fuera Maduro o el ministro de la Defensa, estaría recogiendo firmas y haciendo actos de repudio manifiesto contra la actitud de Guyana y no contra esta amenaza ficticia de los gringos, que solo se usa políticamente. Por cierto, me encantaría ver a Ricardo Sánchez, a Jorge Rodríguez y a Ernesto Villegas asumiendo esa bandera de lucha en favor de nuestra integridad territorial ante las pretensiones de Guyana. Bien bueno sería poner nuevamente de moda aquélla vieja canción que decía: “El Esequibo es tuyo, es mío es nuestro, es tierra venezolana”.