• Caracas (Venezuela)

Juan Guillermo Quintero Sutil

Al instante

La soberbia del señor Mas

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A finales de Enero de 1.956, en el seno de una familia muy relacionada con la industria textil de Sabadell, nacía en Barcelona, el primero de cuatro hermanos. A pesar de que sus padres le registran con el nombre de Arturo, años más tarde cambia su nombre por Artur, en uno de sus “actos de apego” a su espíritu catalán.

Hoy en día en España y me atrevería a decir que en buena parte de Europa, el nombre y las actuaciones de Artur Mas no pasan desapercibidas. El presidente de la Generalidad de Cataluña desde Diciembre del 2.010, se pasea entre el gusto y el disgusto de muchos y en Barcelona casi todos están en un bando u otro dejando muy poco espacio para los indiferentes. El resto de los españoles le ven y le padecen todos los días en sus noticieros, tratando de salvar una carrera política que de vez en cuando pareciera ir en sus mejores momentos y en otros se asemeja tanto a un barco a la deriva que da pena verle con la vista incapaz de despegarse del suelo.

En Cataluña muchos manifiestan estar ya cansados. El “monotema” de la independencia de la región, desvía irremediablemente la atención de los gobernantes catalanes sobre las necesidades que prioritariamente deberían ser atendidas. Hablar tanto de la independencia y la separación de la región del resto de España, ha dejado a un lado la discusión seria y el análisis profundo de temas como la disminución de las tasas de desempleo, la mejor atención en los centros de salud y el camino a recorrer para ofrecer un sistema educativo que integre verdaderamente a sus egresados en la dinámica que se vive actualmente en el continente europeo.

Es difícil pensar en soluciones a estos puntos que involucren un acuerdo entre el gobierno regional y La Moncloa, cuando en el área de “construir puentes” el Sr. Mas no ha sido precisamente el mejor ni el más aventajado de los estudiantes del salón.

Al heredero de Jordi Puyol en la presidencia del partido Convergencia Democrática de Cataluña, pareciera que la intentona de independencia le ha pasado por la cabeza desde el momento en que se percató que su camino a Madrid le quedaba demasiado lejos y no teniendo un escalón más alto en el que posar su humanidad, ha decidido impulsar con todas sus fuerzas la creación de un “nuevo espacio” europeo que al definirse como nueva nación, quedaría automáticamente afuera de casi todos los tratados firmados por aquellos países que conforman la Unión Europea.

 Si a todo esto le sumamos los casos de corrupción que cercan su gestión, los juicios relacionados con la Dirección General de Infraestructura bajo su cargo, donde se le “recomendaba” a las empresas “colaborar” con montos comprendidos entre el 3 y el 7 por ciento de los contratos, el embargo de muchas de las sedes de su partido, la imputación de la familia Puyol por el sistema judicial español y la sentencia que determinó culpable de seis delitos de corrupción al tesorero de su partido Andreu Viloca, dan muy mala referencia del hombre que sueña con dirigir las riendas de un proyecto que no puede surgir en la Unión Europea de la noche a la mañana.

 Leyendo a Francisco de Quevedo, conseguí una frase que me parece familiar al Sr. Mas: “Ruin arquitecto es la soberbia; los cimientos pone en lo alto y las tejas en los cimientos”.


jquintero@unimet.edu.ve

@jgquintero74