• Caracas (Venezuela)

Juan Guillermo Quintero Sutil

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Un mundo sin polio es posible

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De joven tuve la oportunidad de unirme a una de las organizaciones sociales sin fines de lucro más importantes del planeta. Motivado por el arquitecto Darío Sánchez y en mis primeros años de pregrado, formé parte del programa para jóvenes de Rotary International, organización fundada en 1905 por Paul Harris en la ciudad de Chicago.

Mi historia dentro de Rotary International no es muy extensa, pero en estos años relacionado con la familia rotaria venezolana he podido constatar de primera mano el trabajo desinteresado en distintas áreas que ofrecen miles de colaboradores a lo largo de todo el mundo con el único fin de hacer de nuestras sociedades verdaderos lugares de coexistencia y colaboración.

Si preguntas en la calle: ¿Qué es Rotary International? descubrirás las más extrañas respuestas: Un grupo de élite relacionado con la masonería, una secta de gente con mucho dinero y hasta he llegado a escuchar que son un grupo de constructores que siempre dejan en la entrada de cada ciudad un monumento de concreto que termina en una especie de rueda dentada o engranaje generalmente de color azul.

En casi todas las respuestas hay una pequeña gota de verdad pero muchísimo más que aclarar acerca de esta organización. Rotary International es ciertamente una organización de carácter global con más de 1.200.000 socios repartidos en clubes alrededor de todo el mundo. Los socios que integran estos clubes vienen de todas las profesiones del saber humano y aquí radica una de sus mayores riquezas. Cuando estás en un club rotario te complementas con el conocimiento de tus compañeros de club y empiezas a comprender de mejor manera la importancia y responsabilidad que cada individuo tiene en el correcto y mejor desempeño de nuestras sociedades.

Son muchos los proyectos desarrollados en favor de las comunidades con resultados casi siempre exitosos, pero el más importante de estos ha convocado la unión de fuerzas de todos los socios a nivel global para hacer frente y luchar contra poliomielitis.

La poliomielitis todos le hemos oído nombrar. Nos suena como una enfermedad que hace muchos años dejó de existir, pero pocos sabemos la razón de su desaparición. Nos asusta horrores y creemos ciertamente que los niños son siempre los más afectados.

La poliomielitis (polio) es una enfermedad que causa discapacidad física y de consecuencia mortal que aún sigue siendo una amenaza para los niños en ciertas regiones de África, Asia y el Medio Oriente. El poliovirus ataca el sistema nervioso y ocasiona parálisis total en cuestión de horas. Aunque el virus puede afectar a personas de cualquier edad, sus principales víctimas son ciertamente los niños menores de 5 años.

Gracias a los esfuerzos de organizaciones como Rotary International, el poliovirus salvaje endémico ha sido eliminado de casi todos los países del mundo, con excepción de Afganistán y Paquistán. El pasado mes de agosto, Nigeria reportó haber cumplido un año sin reportar ningún caso de la enfermedad y harían falta dos años más para que este país sea declarado junto con todo el continente africano libre de la enfermedad. En lo que va del año 2015, se han reportado menos de cuarenta casos, treinta de ellos en Pakistán, nueve en Afganistán y uno no confirmado completamente en Ucrania. Se trataría del primer brote en Europa desde 2010. Los expertos consideran que olvidar o descuidar el tema de la vacunación a los niños menores de 2 años podría incidir negativamente en el camino ya ganado contra la enfermedad.

Desde 1985, Rotary International emprendió el programa PolioPlus, a fin de inmunizar a todos los niños del mundo contra la polio. Desde entonces, Rotary y sus colaboradores han ayudado a reducir el número de casos anuales de 350.000 a menos de 40, y seguimos comprometidos con esta causa hasta asegurarnos que cada niño se encuentre a salvo de esta enfermedad. La contribución de Rotary a esta causa ha sobrepasado los 1.200 millones de dólares y un sinnúmero de horas de trabajo voluntario para proteger a más de 2.000 millones de niños en 122 países.

Además de recaudar fondos, más de 1.200.000 rotarios hemos aportado nuestro tiempo y recursos personales para hacer posible la vacunación contra la enfermedad. Cada año, colaboramos hombro a hombro con especialistas de la salud para vacunar a los niños y hacer que desaparezca ese fantasma molesto de nuestras vidas.

Cuando piensen en Rotary y los rotarios sí pueden pensar en un grupo de constructores. Un grupo de constructores empeñados tercamente en luchar contra aquello que era “imposible” según muchos. Un grupo de constructores de una sociedad distinta donde reine el respeto y la tolerancia. Un grupo de constructores que ya están mirando por su próximo reto para hacer realidad.

 

*Universidad Metropolitana

jquintero@unimet.edu.ve

@jgquintero74