• Caracas (Venezuela)

Juan Guillermo Quintero Sutil

Al instante

Solar Impulse: el “ave solar” debe descansar

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

“El sobrecalentamiento en las baterías ha provocado un daño irreversible que motivará un pequeño retraso en la segunda parte del proyecto Solar Impulse”.

Esta fue mi lectura, hace apenas un par de días cuando consultaba la página web del proyecto suizo Solar Impulse, y pensaba en los sentimientos encontrados de Bertrand y André los fundadores y creadores de la idea.

Bertrand Piccard (Lausana 1958) es psiquiatra y psicoterapeuta, y su amor por la aviación se firmó cuando, con solo 16 años de edad, obtuvo su primer récord en acrobacia aérea. En marzo de 1999, el nombre de Bertrand y el de su socio y amigo inglés, Brian Jones, aparecían de nuevo en las noticias internacionales, comentando su hazaña de ser los primeros en completar la vuelta al mundo sin escala en un globo aerostático en poco más de 19 días y recorriendo una distancia aproximada de 46.760 kilómetros.

André Borschberg, (Zurich 1952) es cofundador junto con Bertrand de Solar Impulse, consultor de negocios y, por supuesto, un apasionado piloto. Ingeniero en Mecánica y Termodinámica de la Escuela Politécnica Federal de Lausana cuenta con una Maestría en Ciencias Administrativas del MIT de Boston. Fue piloto de reserva de la Fuerza Aérea Suiza y el 7 de julio de 2010 logró completar el primer vuelo impulsado por energía solar, mayor de 24 horas. Para ese momento, André fijaba records en el vuelo más largo impulsado por energía solar y la mayor altura alcanzada por un avión solar tripulado.

Después de 12 años de estudios, desarrollos y pruebas, estos dos gigantes de la “aviación solar” habían comenzado a ejecutar su sueño más preciado: un avión tripulado que –sin combustible fósil alguno– lograra dar la vuelta al mundo impulsado únicamente por energía captada por más de 17.000 células solares y soportado por tecnología de punta, lo que probaba que el espíritu pionero e innovador puede realmente cambiar el mundo.

El proyecto ya había recorrido cerca de la mitad de su trayecto. A principios de marzo de este año partía de la ciudad de Abu Dhabi (Emiratos Árabes Unidos) y realizaba visitas en Mascate (Omán), Ahmedabad y Benarés (India), Mandalay (Birmania), Chongquing y Nanjing (China) y Naguya (Japón) para aterrizar el pasado 3 de julio en la isla de Hawaii.

Considero el proyecto un reto de pioneros y, a pesar de las dificultades, no se ha detenido. Toma un pequeño receso para solventar problemas técnicos relacionados con el almacenamiento de la energía solar y los procesos de refrigeración y calentamiento de las células solares en largos desplazamientos.

El éxito ya obtenido por el proyecto Solar Impulse lleva consigo un mensaje que nos debe hacer reflexionar: el uso de la energía solar en la reducción de las tasas de producción y consumo de energía proveniente de combustibles fósiles que conllevan inevitablemente a la emisión de gases que producen el efecto invernadero.

Por ahora, el “ave solar”, como me ha gustado llamarle, descansa en los hangares del aeropuerto de Kalaeloa. En abril de 2016, el proyecto seguirá su ruta. Llegará a la ciudad de Phoenix en Estados Unidos y después de una escala en Nueva York, arribará a una ciudad aún no determinada en Europa o en el norte de África, culminando su viaje en la ciudad que le vio levantar vuelo por primera vez en esta travesía: Abu Dhabi.

Universidad Metropolitana

jquintero@unimet.edu.ve

@jgquintero74