• Caracas (Venezuela)

Juan Guillermo Quintero Sutil

Al instante

Eulogio: al rincón de pensar

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Es difícil imaginar lo que pasaba por la mente de Alí Al-Naimi cuando el señor Eulogio Del Pino –nuestro ministro de petróleo– le trataba de explicar la “necesidad de mantener la cooperación” entre los distintos actores del escenario energético mundial actual.

Ambos personajes se han estrechado la mano desde hace algún tiempo en distintas reuniones de trabajo en la sede de la OPEP y en otras citas relacionadas con el tema energético mundial. El señor Del Pino sabía que se encontraba frente a uno de los hombres cuya sola presencia es capaz de silenciar una sala repleta de los más expertos analistas sobre la materia. Hoy, Alí Al- Naimi, con sus 80 años, se desempeña como el ministro de Petróleo y Recursos Minerales de Arabia Saudita y es considerado uno de los hombres más influyentes y poderosos en el mundo. Enamorado de sus nietos, siempre ha manifestado en público preferir los espacios privados para compartir con su familia más cercana a los gastos excesivos y pomposos, característicos de sus pares de otras naciones.

Después de un periplo de miles de kilómetros que lo llevaron por Rusia, Qatar y Omán, el ministro Del Pino culminó su tarea tratando de ejercer presión al coordinar una acción que impulsara en las siguientes semanas los precios del crudo a escala mundial, la misma receta que hace unos meses llevó al presidente Nicolás Maduro –y a su comitiva de invitados– a realizar una gira similar caracterizada por más reuniones y cenas de protocolo que por éxitos en el incremento real y sostenido de los precios del barril de la cesta petrolera venezolana en el mercado internacional.

Por la mente de Al-Naimi, el intercambio de ideas y comentarios por la situación actual del mercado petrolero mundial fue solo una forma diplomática de decirle al señor Del Pino que el gobierno venezolano se está equivocando y que frente a su puerta pasa el tiempo de las “vacas flacas”. ¿No te has dado cuenta Elogio?… El problema de la baja de los precios es global y afecta a todos los productores…

Las preguntas que de seguro se omitieron por cortesía entre pares que se respetan, pasan por las más evidentes, pero cualquiera de nosotros se atrevería a formularlas: Eulogio: ¿Qué pasó en Venezuela con los recursos obtenidos años atrás con los precios del barril de petróleo por encima de los 100 dólares? ¿Qué pasó con el manejo de esos fondos de estabilización que habían diseñado en tu país y por qué no funcionan en estos momentos? Las reservas sauditas hoy en día están muy cercanas a sus niveles máximos y esto les permite manejar de mejor manera los vaivenes de las variables económicas que son propias de un mundo tan convulsionado como el actual.

Venezuela ha sido consumida por la corrupción, el populismo y “la inversión social” pobremente planificada. Los que han dirigido las riendas del país en los últimos años han acostumbrado a su pueblo a recibir lo que hoy en día no pueden mantener ni siquiera con el mejor de sus esfuerzos. Esos “dirigentes” no pudieron en la época de bonanza diversificar la economía a pesar de los planes que gritaron a los cuatro vientos. Eulogio, preguntamos de nuevo: ¿dónde está la producción masiva de tractores, automóviles, casas prefabricadas, computadoras, teléfonos y energía eléctrica? ¿Dónde están los planes para convertir a Venezuela en un país superpotencia mundial en la producción de aceites, cereales, carnes y legumbres? ¿Qué pasó con el dinero destinado, asignado y en muchos casos liquidado para el diseño y construcción de sistemas ferroviarios y autopistas que cruzarían el país de este a oeste? ¿Qué pasó con las propuestas de integración regional con tus vecinos y la inclusión de Venezuela en mercados económicos comunes que enamorarían irremediablemente a los inversionistas internacionales por encima de cualquier otra opción en Latinoamérica?

Perdona Eulogio… ustedes se han equivocado y tienen mucho tiempo haciéndolo. Ni los rusos, ni los cataríes y mucho menos lo sauditas van a venir a recomponer lo que ustedes –directa o indirectamente– han descuidado “con tanto afán”. Es difícil creer que después de haber tenido tantas oportunidades, vayas a pedir o insinuar que otros países recorten el bombeo de sus productos para que los precios de los nuestros comiencen a subir.

Es hora de asumir verdaderamente los cambios necesarios en la política y dirección económica del país y de nuestra estatal petrolera. Urge dejar de mirar al exterior tratando de buscar enemigos imaginarios que desatan sus soñadas guerras económicas. En lugar de viajar al exterior, mejor sería quedarse en el país revisando las desventajas a las que actualmente nos enfrentamos por haber firmado algunos acuerdos energéticos con nuestros vecinos caribeños y pensando en una estrategia real y consiente para presentar en las próximas semanas un nuevo esquema de precios de los combustibles en el país.

 

*Universidad Metropolitana