• Caracas (Venezuela)

Juan Carlos Gardié

Al instante

Juan Carlos Gardié

Bostezos y deriva
(Calidad de huida)

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Ya hay un español que quiere

vivir y a vivir empieza

entre una España que muere

y otra España que bosteza.

Españolito que vienes

al mundo te guarde Dios.

Una de las dos Españas

ha de helarte el corazón.

 

Antonio Machado.

 

Hoy no me animé a relatarles mis espantos urbanos y mucho menos las tormentas subterráneas en locaciones de Metro y suburbios de ángeles caídos.  Simplemente les asomaré un boceto de lo que frente a un expreso  pictóricamente  aceitunado con ralladura de limón, le escuché decir a mi querido amigo y joven poeta Rossini.

Tengo 12 primos y 7 se fueron a vivir al exterior - rumió el poeta mientras el humo de su puro excusaba una especie de frustrado lagrimeo. Todos profesionales, con casa propia y carro, además de empleo con buen sueldo y siendo así, puedes imaginar la hembrotas que les acompañaban. ¡Ya quisiera yo! También se fueron amigos que no tenían recursos. Hasta ahora, gracias a Dios, les va casi bien, pero se me revolvieron las vísceras cuando mi hijo me preguntó sobre  José Félix Ribas y los jóvenes que se restearon por una patria libre. Me pregunté por nuestro destino si Ricaurte permite que aquel nefasto y cruel líder español se apoderara de las armas que el nuestro resguardó con su vida. Sufrí horrores al imaginar a Bolivar alcoholizado en Europa luciendo su nada elegante sombrerote, conocido como Chapeau Bolivar tanto en las cortes como en los lupanares del viejo continente. Me atraganté el bistec del sobresaltado almuerzo mientras mi hijo me increpaba con sospechosa inocencia sobre la razón de nuestro triunfo republicano. Lo supe: ¡NO HUIMOS! El incandescente concepto de calidad de vida se desparramó por todo el mundo en los años 80 y se inició haciendo básica referencia a la problemática de la salud, pero su expansión hacia lo social y psicológico no se hizo esperar, sustituyendo términos tan inasibles como felicidad y bienestar. Ya desde el siglo XIX, con el maravilloso asomo de los derechos humanos, se incorporan la lucha política y la libertad de asociación, amén de la libre expresión. Todo esto y mucho más está implícito en la calidad de vida que justifica a buena parte del país joven para emigrar. Claro está, y sobre esto debo hacer énfasis, no juzgo ni condeno a quien quiera irse. INSISTO: el deseo de buscar la tan ansiada calidad de vida de inmediato y fuera del país, es libre, pero la convicción de la necesidad de luchar aquí y ahora…¡también lo es! Según  Fernando Sabater no somos ciudadanos de un lugar, sino de una constitución, mientras el canto popular  reseña: “…como el que se prende fuego andan los presos del miedo, de nada vale que corran si el incendio va con ellos”. ¿La Fuerza Armada es chavista? ¡Mentira! La cúpula  enchufadísima, en buena parte, lo es. La mayor parte de los cuadros medios, los de abajo y algunos de arriba no lo son. ¿Venezuela chavista? Otra mentira. Media Venezuela y más no lo es hoy día. La pregunta de rigor es, entonces: ¿qué hacemos? ¿Nos vamos? Mi humilde respuesta es luchar democráticamente para ganar las elecciones de la Asamblea y tener una presencia permanente y pacífica en la calle. Aclaremos el foco y no nos dediquemos a diversificar el riesgo y el trabajo, porque nuestra política no es Wall Street ni obedece ciegamente al mercado de capitales. Aquí hay que darlo todo por el triunfo electoral para arrancar de las garras del Poder Ejecutivo una tribuna de vital importancia para nuestro devenir democrático y efectivamente legislar y controlar. Partiendo de allí podremos hacer un esfuerzo auténtico para que no se repitan hechos como el crimen de un alcalde en Río Caribe, un diputado en La Pastora, un ministro entrampado en sus evidentes mentiras con niñera y arma, una estudiante violada en la UCV, un jefe de colectivos diciendo que si algo le pasa, la responsabilidad se la atribuya al ministro del P. P de esto, aquello y lo otro, para ser masacrado minutos después, la destitución inmediata del ministro en cuestión evidenciando que los colectivos mandan y mucho, pero por sobre todo, los miles y miles de delitos de todo tipo que constituyen un nivel de inseguridad personal e institucional, que hace pasar a nuestro país de un gentío en desbandada  a una multitud de jóvenes en estampida. Nuestra auténtica patria ni bosteza ni está muerta, como la que hiela el corazón del españolito de Machado. Esto es un hervidero de razones y pasiones como la del taxista, el médico enmudecido por las amenazas, la buhonera, el maestro y el artista”.

Al terminar de escuchar a Rossini, me paré frente al espejo y tenía ralladura de limón en los bigotes, mientras el eco de la voz de mi hijo me repetía: ¡ Libres, papá! ¡No hay otra! “El sabio ve el peligro y se aparta”, dice la palabra de Dios. No dice: “El sabio ve el peligro y emigra”. En Cristo, somos más que vencedores. La victoria es nuestra, no de ellos; el socialismo del siglo XXI es una especie de evangelio budista musulmán santero maoísta y cuasimarxista, propio del padre de la mentira, quien vino a matar, robar y destruir. El evangelio de Jesús es poderoso y no nos dio un espíritu de cobardía, sino de poder, amor y dominio propio. No vale la deriva. Tomemos el timón en lucha de paz y  claro foco: las legislativas.